martes, 7 de agosto de 2018

Kenia I

Hay gente que piensa que un león es igual a otro, y que, visto uno, vistos todos.




Para bien o para mal, yo no soy así, y afronto cada safari con las mismas ganas que el primero, hasta el punto de empezar a escribir esta entrada un par de meses antes de hacer el viaje. ¡Eso es ilusión!




Si por mí fuera, haría uno al año, ya que cada parque es diferente, lo mismo que cada encuentro con estos magníficos animales es una aventura,y un día no tiene nada que ver con el siguiente. En esta ocasión, como no quería mover mucho el equipaje ni pasarme los días en un avión, limité la visita a dos zonas: Buffalo Springs Natural Reserve, en la zona de Samburu, y Masai Mara, junto a la frontera tanzana. Asumía los inconvenientes de la temporada alta, pero llegaba a cambio en el momento de la migración.



No soy deportista; tampoco cazador, pero cargo con un tele bastante pesado y con varias cámaras. A fin de cuentas, solo soy un turista fugaz, accidental y apresurado, que apenas rasca un poco la superficie, instalado en la comodidad de un lodge mientras se mueve en avioneta o todoterreno. Me pregunto si alcanzaré el status de viajero algún día.


Me gustaría echar pie a tierra y adentrarme en la sabana como hicieron,hace ya bastantes décadas, tantos exploradores famosos. Pero me ha correspondido un estilo de vida mucho más cómodo, ajeno a determinados peligros, sin que ello me impida disfrutar al máximo de estas experiencias.    





Acabo de regresar y ya lo echo de menos. Por otra parte, sospecho que no será mi última visita a Kenia, un país maravilloso repleto de lugares interesantes y personas amables y risueñas.


He tenido una suerte inmensa y he podido ver cantidad de animales con cierta comodidad, porque el grueso del turismo llegaba al marchar yo.





Como de costumbre, traigo multitud de fotos que tengo que organizar, por lo que os pido un poco de paciencia. Ya me conocéis, y sois conscientes de que no van a faltar en futuras entradas.