jueves, 25 de agosto de 2016

Celebración

De vuelta de unas cortísimas vacaciones en la playa.


La mayoría de vosotros visita y comenta en los dos blogs que mantengo activos, pero hay algunos que sólo pasan por éste, y me gustaría ofrecerles la oportunidad de echar un vistazo a Más extraño que la ficción, en donde festejo las primeras doscientas entradas.

En realidad, la celebración es doble, porque El corazón del escorpión alcanza hoy su noveno año de vida. Gracias a todos por estar ahí, tan cerca.

martes, 2 de agosto de 2016

El éxito

El éxito es conseguir lo que quieres, la felicidad es querer lo que consigues.
(Ingrid Bergman)


viernes, 22 de julio de 2016

Serán seres, pero no humanos

Ya han pasado varios días desde que Raquel Sanz pronunciara las palabras que titulan esta entrada, pero el debate sigue más vivo que nunca. Doy por hecho de que estáis al tanto del fallecimiento del torero Víctor Barrio y de las palabras que varios impresentables han escupido a través de las redes sociales.

Unas redes que, como tantos y tantos cambios que se han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, sacan lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Pero no nos confundamos, los adelantos técnicos no son buenos o malos en sí mismos, sino que dependen del uso que hagamos de ellos. Las decisiones y la responsabilidad son nuestras.

Los seres (in)humanos siempre hemos sido dados a los linchamientos, a los juicios precipitados en los que mandan los malos sentimientos sobre la razón, al triunfo de la falta de información sobre el sentido común y al insulto fácil.

Ahora, un ordenador, un móvil, el anonimato de la Red, nos permiten tirar las piedras desde más lejos, parapetados tras un teclado mientras una pantalla protege nuestra cobardía más reprobable.

Por desgracia no es un hecho aislado, ni siquiera es algo nuevo, basta un vistazo para constatar que los insultos están a la orden del día. A principios de este año, cuando invocaba en la primera entrada de 2016 la necesidad de librarme de los que vienen cargados de odio irracional, los tiros iban por ahí.

Llevo meses sin entrar en un Facebook que sólo usaba para seguir de lejos a algunos conocidos, para compartir puntos de vista diferentes a los míos, pero que estaba contaminado por opiniones partidistas, extremas y retrógradas, por la incitación a la violencia y al odio por parte de unos cuantos, afortunadamente los menos. La verdad es que desde que no les leo, me siento mucho mejor.

Ya que no podemos confiar en el buen criterio de todos, necesitamos con urgencia leyes que nos protejan de esta nueva forma de violencia. Y si ya las hay, que se apliquen.  Debemos hacerlo antes de que se nos vaya de las manos y sea demasiado tarde.

Raquel, tienes toda la razón, serán seres, pero no humanos.