domingo, 8 de marzo de 2026

Parque Quinta de los Molinos

A falta de lagos buenos son los parques y en Madrid abundan, por lo que, estrenando marzo, aproveché para saldar una de esas cuentas en exceso pendientes. Con más nubes de las ideales, pero sin lluvia, lo cual es mucho desde el principio de año que hemos sufrido.






El origen de esta quinta se remonta a comienzos del siglo XX, con la adquisición de la primera de las parcelas que más tarde conformarían la finca, por parte de D. Cesar Cort Botí, un prestigioso ingeniero y arquitecto, catedrático de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y concejal del Ayuntamiento.






El parque es especialmente conocido por sus almendros, que están en plena floración, y de ahí mi interés por visitarlo, pues si bien es cierto que hay otras especies como olivos, pinos carrascos, cipreses, cedros, plátanos, tilos, y eucaliptos, la mayoría de los visitantes nos centramos en los almendros.






La quinta está cerrada por un perímetro de cercas y dispone de cinco puertas de acceso. Se divide en dos zonas diferenciadas, la norte, que sigue un estilo paisajista romántico mediterráneo, con caminos sinuosos, jardines cuidados y una gran variedad de árboles ornamentales, arbustos y planta de flor; y la zona sur, que tiene un carácter más agrícola. Es allí donde encontramos casi dos millares de almendros.






Al ser entre semana y tratarse de un parque situado fuera de los circuitos turísticos más tradicionales, no había demasiada gente, y con un poco de paciencia pude hacer las fotos que quise.






Acaba de ser declarada, en septiembre de 2025, Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid en la categoría de Conjunto Histórico.

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