viernes, 16 de abril de 2010

Norte y Sur

Actualizo menos de lo que me gustaría, pero es que vivir me lleva mucho tiempo y no doy abasto. Este año vino cargado de trabajo, y los fines de semana se han ido llenando casi sin darme cuenta. En estos momentos, la maleta me mira por encima del hombro y me urge a marchar de nuevo. Aunque llueva.

Norte

Estuve en Castrillo de los Polvazares, al norte de Madrid, en la provincia de León, comiendo un suculento cocido maragato. Los que sepan de qué va pueden saltarse los siguientes párrafos.


Castrillo es un pueblo peatonal precioso, compuesto por apenas un par de calles, de bellas casas de piedra que han sido restauradas en los últimos años. Ahora es más habitable que cuando lo conocí, pero ha perdido parte del encanto.


Últimamente han proliferado los restaurantes, a la sombra de Maruja y su famoso cocido. Hay incluso un par de pequeños hoteles.


El cocido maragato se come al revés y en tres vuelcos, comenzando por la carne y la chacina, continuando con los garbanzos, y terminando con la sopa de fideos. No se deben olvidar el postre ni los preceptivos chupitos.



Dice la tradición, que en tiempos de la Guerra de la Independencia, las tropas españolas comían primero la carne, no fuera a ser que apareciesen los franceses y hubiera que empuñar la bayoneta. De esta forma, lo más suculento ya estaba en el buche.


Sea o no cierta esta historia, el cocido está para chuparse los dedos. También hay otras versiones basadas en la economía arriera típica de la zona. Que cada uno se quede con la que prefiera.


Sur

Año y medio con el carnet de buceo de adorno y sin estrenar. Se dice pronto; con lo que me gusta a mí el agua siempre que no haya que beberla. Pues bien, nos hemos desquitado con una excursión al Cabo de Gata, en el sur de España, en la provincia de Almería. Lástima que tuviese que conformarme con el móvil para las fotos.


Unos amigos cometieron la imprudencia de proponerlo, y acepté de inmediato. Se supone que esa esquina de la Península es seca a más no poder, un desierto donde se han rodado muchos “spaghetti western” pero con tanta lluvia como ha caído, más bien parecía Gales.



Lo hemos pasado muy bien, con inmersiones muy fáciles dentro del parque natural, que han servido para reencontrarme con la actividad subacuática, para despertar el gusanillo y desear volver a intentarlo pronto. Os mantendré informados.


25 comentarios:

Elena dijo...

Hola Tawaki.
Bonitas fotos tanto las del norte como las del sur.

El cocido está riquísimo, pero la primera vez que vi a un madrileño comer cocido me quedé a cuadros. Verás, aquí en Córdoba (supongo que en toda Andalucía), se come todo revuelto menos la carne (pringá) que se deja para el final.
O sea, nos comemos los garbanzos con el caldo sin fideos pero con verduras. Y después la carne.
No entendí, ni entiendo, que se puedan comer los garbanzos secos.

En cuanto al Sur, mira qué casualidad, este verano pasado pasé en Almería mis vacaciones de agosto.
Por supuesto fuímos a Cabo de Gata pero había que ir a las mejores playas andando al menos 30 o 45 minutos, por un camino polvoriento con las sombrillas, toallas, sillas,...y dos niños. Así que pasamos del tema.
Estuvimos en una urbanización muy bonita cerca de Vera, pero en mitad de un desierto.
El único paisaje que de verdad me gustó fue el que se veía bajando por unas montañas espectaculares hacia Carboneras y las de Mojácar.

Como comprenderás, y acostumbrada a las playas gaditanas, ¡¡NUNCA MÁS!!

Besos.

juan rafael dijo...

Sitios preciosos con buena gastronomía, sí, pero con cuestas asesinas.

Elvira dijo...

Me encanta que nos muestres fotos de tus viaje. ¿Cuándo partes de nuevo?

Un abrazo, viajero

Raquel dijo...

Me hace gracia el comentario de Elena porque mi compañero, mexicano, hizo el mismo comentario cuando comió el cocido de garbanzos secos, como ella dice.

Por fa, dime qué es diferente en ese cocido de Castrillo de los Polvazare.

Tengo pendiente Cabo de Gata.
A pesar de la lluvia y el mal tiempo, se ven muy bonitas las fotos (de móvil!. Tío, pero ¿cuántos megas tiene tu móvil?)

Isabel dijo...

Maravilla de sitios, me encantan los dos!! No me extraña que estés con la maleta preparada. Sigue viviendo, mucho. Besos!

cruz dijo...

Hola Tawaki, si es que no te pierdes una, da gusto que vitalidad, jejej, da igual esas fotos con movil o no son bonitas, como siempre un placer pasar por aqui. Un beso.

Belén dijo...

Qué maravilla de sitio!!!! la verdad es que los pueblos peatonales me pierden mucho :)

Besicos

Leodegundia dijo...

Conocía el cocido maragato, pero no la historia de por qué se comía en ese orden.
Me encantan las fotos que hiciste y tienes razón, el paisaje del sur en estos momentos no corresponde a la idea que de él se tiene. :-) ¡Si es que la lluvia obra maravillas!
Buen fin de semana

Alberto Medina Vieira dijo...

Hola Tawaki, muy buenas fotos, especialmente me gustan las primeras, las pertenecientes al norte; me encantan estos pueblos con casas antiguas, calles empedradas, contrastes de luces y sombras, texturas...etc.

Saludos.

SilviaE.D. dijo...

Hola Tawaki!
Buenísimas las dos excursiones...de los paisajes me gustaron los dos, diferentes, pero con encanto.
Esas calles empedradas y solo peatonales no se ven por acá, por mi zona, donde las calles son todas en damero. Y para ver montañas y mar, debo viajar unos cuantos kilómetros....así que ver estos paisajes es todo un placer.
El cocido que comiste, me recuerda al locro y a la buseca que comemos por acá en invierno, pues con los calores que hacen en verano, imposible por las calorías que tienen. La diferencia de ambos es el caldo de fideos que tiene el cocido.
De tanto viaje en tu vida, te imagino con un bolso o maleta preparada cerca de la puerta de entrada a tu casa, jajaj!
GRACIAS por hacerme conocer tu tierra.
Un beso!

Frabisa dijo...

Conozco Castrillo y me comí el cocido maragato en los últimos carnavales. Impresionante tanto el pueblo (al que he ido varias veces) como el cocido del que aún me dura el empacho :)))

Tengo en mente el Cabo de Gata, me apetece muchísimo.

Preciosas fotos, Tawaki, eres un artista.

un besito

Neli dijo...

¡Qué bien te lo pasas, Javier!
Al menos eso es lo que a mi me parece.

Lo del cocido no lo conocía, la historia de comenzar con la carne y terminar con la sopa. Tiene mucha lógica la primera de tus explicaciones, si de improviso llegaba el enemigo, ya lo mejor y más sustancioso estaba en el estómago.

Acercarse al mar, ya sea en su superficie como en sus profundidades, es siempre un deleite al que no debemos resistirnos. Así que qué mejor excusa que una invitación casi ahogada por la afirmación tajante como respuesta. jaja.
Me alegro que lo disfrutaras tanto. A que ahora dan más ganas de volver???

Un beso.

Qalamana dijo...

La historia del cocido y la guerra es la que siempre he oído (mi padre es leonés) y me gusta el punto de "romanticismo" que tiene...

Año y medio sin bucear... yo llevo casi un año sin hacerlo :S y me parece que aún me queda un poquito más hasta quitarme la espinita...

Moisés dijo...

Pues incluso siendo de móvil ... vaya fotos más chulas que os salieron!

momo dijo...

Vivir me lleva mucho tiempo...
que frase más buena escorpión...
Yo acabo de llegar , de sur, de visita y aterrizando , lo mio es de continuo despegue y aterrice.
Aterrice ... que cosa más rara.
un besín..
que fotos...

lola dijo...

¡qué suerte poner conocer tantos sitios!
Conoci a una familia que la sopa la dejaba como segundo plato. Eran cubano-libaneses. Nunca me enteré el por qué de ese orden.
Saludos!

nelida dijo...

Qué bonito lugar! Ah con que eso es el maragato! aquí vendría a ser una especie de guiso, dividido en tres partes?
Almería el pueblo de mis abuelos maternos, por allí anduve, no precisamente sobre la costa, que veo me lo perdí, es muy bello y ese pueblito entrando en el mar, que delicia!
Besos

AnaR dijo...

Yo me quedo con la aldea y ese cocido maragato...tengo uns amigos que acostumbran a comer todo así.Es decír de rutina,no solo el cocido sino cualquier menú y me parece peculiar.Pero es cuestión de acostumbrarse...o de costumbres.

Otro buen paseo,al que nos invitas.

Abrazos

Andrea dijo...

Un lugar maravilloso, con colores y con un sentimiento mistico!me encanta!
Que bueno que puedas viajar mucho es super!!sobre todo cuando se puede disfrutar de los lugares realmente.

Besos.

Ejco dijo...

Anda que no ha sido completito eh, de norte a sur, que lujo. La costumbre del pueblo no la conocía pero que calles tan lindas. Del sur que voy a decir, si yo más del sur no podía ser, el mar es vida, con eso lo digo todo.

Besitos

Tawaki dijo...

Elena, tienes toda la razón, donde estén las playas occidentales que se quiten las demás, pero bajo el agua era interesante. Me gustan todos los cocidos de España, cada uno con su forma de comerlo. Un beso.

Juan Rafael, bueno, para eso están los coches... Un abrazo.

Elvira, yo siempre estoy partiendo, al menos siempre que puedo. Un beso.

Raquel, aparte de lo que cuento en la entrada no es difernte a otros de la zona, lo que pasa es que se puso de moda tomarlo en ese pueblo. Un abrazo.

Isabel, descuida, que no pienso parar. Un beso.

Cruz, el placer es mío al verte por aquí. Besos.

Belén, pues te aconsejo que te pierdas por este. La región tiene mucho que ver y se come de maravilla. Un beso.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Leodegundia, la lluvia obra maravillas, pero yo prefiero que llueva de noche, mientras duermo, je,je. Un abrazo.

Alberto, el norte de nuestro país te brinda cantidad de pueblos como éste. Es cuestión de irlos descubriendo. Un abrazo.

Silvia, no conozco el locro, pero sí vuestras cuidades, que sonmás modernas. A veces la maleta no llega ni a entrar en casa, la pobre. Un beso.

Frabisa, es que el cocido no es para pusilánimes, ¿verdad? A Cabo de Gata debes ir. Es bonito. Un beso.

Neli, el mar me atrae sin remedio, y lo echo de menos viviendo en Madrid. Y sí, lo paso muy bien con mis excursiones. Un beso.

Qalamana, ¿un año? ¿a qué esperas? No hay que dejarlo, que es una maravilla. Besos.

Moisés, se hace lo que se puede... Abrazos.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Momo, todo va bien mientras se trate de aterrizar. Viajar es estupendo. Un beso.

Lola, ¡cubano-libaneses! vaya mezcla de culturas gastronómicas. Un abrazo.

Nélida, los maragatos eran arrieros que comerciaban intercambiando productos de la costa y del interior, de ahí el nombre del cocido. La provincia de Almeria queda en una esquina de la Península y la conozco poco, pero debe ser bonita. Un beso.

Ana R, a mí me gusta más el orden natural. Me parece más sano, pero variar de vez en cuando tampoco está mal. Un abrazo.

Andrea, hubo un tiempo que no podía entrar en tu blog, no sé por qué, pero lo volveré a intentar. Lo de disfrutar es una de mis manías. Un beso.

Ejco, ay, como echo de menos el mar. Si Madrid estuviera cerca de la costa, mi felicidad sería completa. Un beso.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Mari Carmen dijo...

Tambien yo estuve comiendo el cocido maragato en Castrillo, no hace mucho, con mi grupo de fotografía. Ni que decir tiene que cuando llegamos a la sopa, al final, yo ya no podía con mi estómago, porque de carnes, el primer plato, nos pusimos hasta arriba :) Fue un fin de semana maravilloso. Gracias por traérmelo de nuevo a la mente :)

Un beso

Tawaki dijo...

Mari Carmen, es toda una prueba gastronómica, si sobrevives es que aún estás en forma. Un abrazo y gracias por la visita.