viernes, 13 de enero de 2017

Pueblos de la Selva Negra I

Alemania es un país grande y diverso que prácticamente desconozco a pesar de su cercanía geográfica. Apenas si he conseguido darle algunos bocados: Colonia, Aquisgrán, Berlín y Múnich, junto con algunos pocos lugares más, se me antoja poco bagaje para un viajero europeo.

Es algo a lo que espero ir poniendo remedio, y con este fin, publicaré un par de entradas sobre los pueblos de la Selva Negra que visitamos el año pasado. Luego, más adelante, habrá otra sobre mi reciente visita a Frankfurt am Main, pero cada cosa a su tiempo.

Aunque los días van siendo cada vez más largos, sólo estamos a principios de mayo, y cuando llegamos el viernes a nuestro destino, Memmingen, apenas tenemos tiempo de cenar en una cervecería y de dar una vuelta nocturna por el centro.


A la mañana siguiente, con la luz del día y las calles llenas de mercados improvisados hay mucha más vida y la ciudad parece otra.






Dedicamos el resto de la mañana a ver la catedral de Ulm, a la que también dedicaré otra entrada.


y por la tarde nos acercamos a Bad Urach.



Hace muy buena temperatura, ideal para pasear mientras admiramos las casas con entramado de madera. Hay muchas, y las de la plaza principal son especialmente bonitas.








Después de recorrer todo el pueblo, nos sentamos en la plaza a degustar una buena cerveza alemana, y en ese momento no se me ocurre mejor forma de pasar el fin de semana.


Nuestro siguiente destino, al que queremos llegar antes de que se ponga el sol, es Tübingen, a unos 40 km al sur de Stuttgart. Dejamos las maletas en el hotel, que está muy bien situado, y nos lanzamos a recorrer la ciudad.



Cruzamos el río Neckar para hacer fotos, pero desandamos el puente y recorremos la orilla por un parque con árboles inmensos. La gente descansa en la hierba o pasea, pero con mucha tranquilidad, sin molestar a nadie.



El río está lleno de barcas impulsadas con pértigas. Algunas transportan a turistas, pero en otras hay jóvenes locales que dan cuenta de sabrosas barbacoas.


Ascendemos en dirección al castillo, que está bastante alto, pero hay algún tipo de espectáculo y decidimos no entrar.





Los últimos rayos de sol le dan un color precioso a la piedra. En la calle se ven varios saltimbanquis, y hay bastante ambiente. Calles y plazas se suceden hasta que decidimos cenar junto al río.



El lugar es bonito, pero el servicio es pésimo. Tardan una enormidad en traernos unas cervezas que hemos pedido dos veces, se olvidan del agua y nos traen la comida a destiempo. Ceno una flammkuchen, que nada tiene que ver con la que hacen en Alsacia. Mientras, al otro lado del río la música de una fiesta privada invade la calle.


Continuará…

12 comentarios:

RosaMaría dijo...

Qué placidez emana de tu relato! Esa cerveza me tienta sobre todo con las temperaturas que hay por aquí.Hermoso todo, las casas son acristaladas como las de Coruña, aunque no iguales. Te han tocado unos días magníficos. Me llamó la atención la Catedral que me pareció pequeña. Hermosas fotos especialmente las de las arboledas y el río, sabes que me encanta la naturaleza. Gracias por el paseo. Beso y abrazo.

Giga dijo...

El asociado algunos lugares que era y lo hice. Me encanta las casas rústicas. La cerveza no puede despreciar. Saludos.

unjubilado dijo...

Las fotos como siempre preciosas, pero en dos de ellas he echado en falta algo muy típico de allí, es el jamón de la Selva Negra y el pastel, tarta o torta de la Selva Negra y es que la cerveza acompañada, resulta más atractiva.

nélida dijo...

Luego de llegar de tu otro blog, esto me parece menos encantado, pero cierto es que son cosas totalmente distintas, en una nos adentramos a la misterios cultura Rapanuí y aquí somos simple mortales, ¿o los otros también lo eran?
La cerveza tienta, y esos senderos cubiertos de verde, más.

Senior Citizen dijo...

Vaya... Por fin algo me suena: La Universidad de Tubinga y su Facultad de Teología, por la que pasaron algunos de mis profesores. ¿La viste?

Ambar dijo...

Deseando leer todo lo que nos cuentes sobre tu visita a la Selva Negra. Hice un recorrido en coche por ella y me encanta recordar ese viaje. Espero la continuación.
Un beso

Mari-Pi-R dijo...

Alemania como bien sabes hay mucho que visitar y cada ciudad que veas o pueblo que pases te vas a maravillar, hay tanto por ver y lo bueno todo bien reconstruido y un país agradable de gente y estancia en ella.
Las fotos me han hecho recordar algunos momentos pasados en ella.
Un abrazo.

Nélida G.A. dijo...

Tus fotos son preciosas.
Los mercados con el buen tiempo dan vida a las calles.
Me encantan esas casas de entramado de madera. Y esos inmensos árboles del parque dando cobijo y sombra, me invitaban a pasar y quedarme!!!
Gracias por compartir.

ñOCO Le bOLO dijo...


Me alegra especialmente este post. Me recuerda un viaje por Alemania. Desde luego si recuerdo la Selva Negra y Ulm, entre otros muchos lugares.
Así pues tus fotos me traen esos recuerdos, como por ejemplo comer un pescado 'insípido' del río Neckar. Menos mal que las cervezas lo compensaban todo.

un abrazo, viajero.

· LMA · & · CR ·

Ligia dijo...

Las fotos, preciosas, como siempre. Las casas me encantan y tus imágenes invitan a disfrutar. Abrazos

Tawaki dijo...

Rosa María, es verdad, en la foto, por la perspectiva, la catedral parece pequeña, pero no lo es en absoluto. Algunas casas sí que se dan un aire, sí. Es un relato plácido porque el fin de semana también lo fue. Nada mejor que estar con amigos.

Giga, me encanta la cerveza, así que Alemania es un paraíso. Más aún si encuentro lugares tan bellos como estos.

Un jubilado, no soy mucho de pasteles, pero la próxima vez probaré el jamón a ver qué tal está. La cerveza siempre está presente.

Nélida, son dos lugares bien diferentes, pero cada uno con su encanto. Me temo que al final todos somos mortales, con o sin cerveza.

Senior Citizen, si la vi fue de casualidad pero no la recuerdo. Estuvimos paseando por allí, pero sin haber leído nada previamente. Desventajas de ir con más gente en vez de solo.

Muchas gracias a todos por vuestro comentarios.

Tawaki dijo...

Ámbar, yo le tenía ganas desde hace tiempo y al fin pude escaparme un fin de semana. Me alegro de poder traerte buenos recuerdos.

Mari-Pi-R, siempre he creído que era un gran país, con muchos lugares interesantes, bien cuidados y con una historia que se remonta a varios siglos. Cuanto más voy viendo más me convenzo de ello. Espero seguir descubriendo sitios.

Nélida G.A., tuvimos suerte y el buen tiempo acompañó, resaltando la belleza del lugar. Está todo tan tranquilo y bien cuidado que dan ganas de vivir allí. Precioso.

ñOCO Le bOLO, yo en cuestiones de pescados me inclino siempre por los de agua salada. He probado buenos lenguados del Mar del Norte, por ejemplo. Me alegro de traerte recuerdos de ese viajes que seguro fue fantástico. Yo al menos, estoy deseando conocer más.

Ligia, lo pasamos estupendamente. Creo que el lugar se presta a ello, a pasearlo con absoluta tranquilidad, disfrutando de su belleza.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.