martes, 1 de enero de 2019

Empezamos año

Desconozco si tengo un gen de más o si por el contrario se olvidaron de ponerme alguno, pero mi capacidad para ilusionarme no es normal. Amanecí en Nariobi, el verano pasado, con una mente abierta y vacía de experiencias, dispuesto a ir llenándola a grandes tragos aun a riesgo de atragantarme.

Fue entonces, veinticuatro horas después de haber echado la llave a la puerta de mi apartamento en Suiza, cuando sentí que comenzaba de verdad el viaje. Entré en un aeropuerto minúsculo, cuyo control de seguridad habría cabido en una habitación estándar de hotel. En realidad, todo él era de juguete, contenido en estas dos fotos que os muestro.



Los pasajeros de los distintos vuelos iban llegando mientras me preguntaba cuál sería mi avión. Cuando supe que éramos siete, supuse que no sería ninguna de las aeronaves que había entrevisto tras el cristal, sino otra mucho más pequeña.

Fui el primero en subir y me apresuré a tomar asiento junto a los pilotos, para poder grabar algún vídeo del despegue y del aterrizaje. Detrás de mí, un par de británicos preocupados por las posibles turbulencias, me preguntaron si había volado alguna vez en un aparato parecido.


Sí, les dije. De hecho, éste me parecía bastante grande. Y es aquí donde entra en juego esa cadena diferente de ADN a la que me refería al principio, porque donde algunos ven peligro o motivo de preocupación, yo solo atisbo aventura de la buena.



El vuelo, con escala en alguna pista de tierra perdida en la inmensidad de África, fue muy tranquilo, sin las temidas turbulencias, mientras sobrevolábamos un paisaje nuevo, desconocido y atrayente. Imaginaba qué animales había allí abajo, aguardando a que aterrizara para cruzar nuestros caminos. Pensé en los baches y las nubes de polvo que me esperaban; y sonreí.



Todo este rollo para contaros que no sé qué me tiene preparado este 2019 que ahora comienza. Es algo que iré descubriendo día a día, sin prisa y sobre la marcha, pero me siento como en ese avión pequeño que está a punto de despegar, y me embarga la emoción. No puedo, ni quiero, evitarlo. Se llama ilusión, y forma parte de mi vida.

13 comentarios:

lola dijo...

¡Feliz año nuevo, Javier!
Mientras te leía, me vino a la mente esas maravillosas imágenes de Memorias de África, cuando los dos protagonistas sobrevuelan la sabana mientras se escucha la banda sonora de esa película que a mí me cautivó.
Un abrazo, ¡Y a por todas en este nuevo año!

silvia de angelis dijo...

Un articolo molto interessante, corredato di belle immagini
Buon anno,silvia

Una mirada... dijo...

Buen y aventurero año recién aterrizado, pues, que ya se sabe que siempre hay territorios en los que disfrutar y maravillarse.

Senior Citizen dijo...

Aprovecha ahora, que ese gen se debilita con los años... si es que no se pierde.

Alí Reyes dijo...

Que el Señor te bendiga y ponga delante y dentro de tí, lo mejor de su amor
NOTA me encantó la última foto...es muy evocadora

unjubilado dijo...

¡Que gozada! Un aeropuerto casi sin pasajeros, ni colas para hacer el check-in, o para pesar las maletas, o para estar pendiente de los paneles de control por si se retrasa o cancela el vuelo y el avioncito una Cessna Caravan-208B/EX propiedad de la compañía Airkenya, que casi, casi me atrevería a pilotar rememorando mi etapa de aeromodelista radio controlado.

Mari-Pi-R dijo...

Me gusta tu forma de pensar y sentir, porque preocuparse por lo que pueda pasar y pasárselo mal antes de la tormenta.
Que el 2019 esté lleno de aventuras viajeras y que nos las puedas ir mostrando.
Un abrazo.

RosaMaría dijo...

FELIZ AÑO NUEVO!! todo tiene que ilusionarnos y despertar nuestra pasión por hacer y disfrutar si no no valdría la pena estar aquí.Me encantaron las fotos, le mostré a mi nieta y le llamó mucho la atención el aeropuerto y su minidistribución. Gracias siempre por participarnos de tanta experiencia. Beso y reitero: Feliz Año 2019

Nélida G.A. dijo...

Pues ojalá no pierdes nunca esa ilusión innata.
Que te acompañe este nuevo 2019 y todos los años que quedan por llegar!!
La actitud ante la vida, ante las cosas, y ante las personas, nos define y marca.
Te deseo la mejor para todas las nuevas aventuraste por descubrir.

Tawaki dijo...

Lola, me encanta esa película, y esa escena en particular. Mi vuelo no fue tan romántico, pero sí lo hice lleno de ilusión. ¡Feliz año!

Silvia de Angelis, espero que pases un gran año.

Una mirada, un año nuevo implica más tiempo para descubrir esos nuevos territorios.

Senior Citizen, soy consciente de ello, por eso hago todo lo que puedo...

Alí Reyes, confío en que puedas volver pronto a tu país, señal de que todo se ha normalizado.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Un jubilado, es otro mundo muy diferente al nuestro. El aeropuerto es pequeño, pero el avión te lleva por rutas ignotas y a veces te deja en otro aeropuerto diferente al programado ;)

Mari-Pi-R, para bien o para mal soy optimista, así que es fácil que me ilusione con estas cosas.

Rosa María, si afrontamos la vida con optimismo la disfrutaremos el doble. Vendrán momentos difíciles, siempre lo hay, pero lo que importa es superarlos y recordar los mejores.

Nélida G.A., lleva muchos años acompañándome, así que confío en que no me abandone. Creo que es una suerte el poder ver las cosas de ese modo. Ojalá que el 2019 sea estupendo para todos.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

nella dijo...

Salud por el vuelo y las ilusiones! :)

Tawaki dijo...

Nella, ojalá que se cumplan nuestros deseos, por muy difíciles que nos puedan parecer. Un beso.