lunes, 20 de agosto de 2012

Jitka Hanzlová

Madrid está vacío. Hacía años que no lo veía así y estoy aprovechando para ver exposiciones, una actividad que te permite escapar un poco de este verano interminable.

Ayer le tocó el turno a la otra sede de la Fundación Mapfre, en donde se exponen las fotografías. Fui a ciegas porque Jitka Hanzvolá no me decía nada, pero no salí defraudado. Las fotos son de la Red.


El trabajo de esta fotógrafa checa, nacida en 1958, está dividido en series, siendo la del bosque la más inquietante con diferencia. Estas imágenes nocturnas de los Cárpatos en las que cuesta distinguir los troncos de los árboles surgiendo de la oscuridad son siniestras a más no poder.



Se exilió en Alemania en 1982 y no regresó a su país hasta después de la caída del Muro de Berlín. Las fotos de su pueblo natal muestran la vida cotidiana. Los motivos o son nada del otro mundo y sin embargo demandan toda nuestra atención.

La mayoría de sus retratos son de mujeres que ha encontrado en sus muchos viajes por Europa, África y América. También hay algunas de un viaje a Japón. Como curiosidad, todas las fotos de la exposición eran verticales y en la mayoría juega con el enfoque para dirigir nuestra mirada.



Precisamente otra de las series describe la vida en Essen, ciudad en la que pasó los ocho años de exilio y donde vive aún. En una de las últimas pudimos ver unos primeros planos de sus animales favoritos, los caballos, pero la serie que más me gustó fue una de flores sobre fondo negro. Lo curioso era que se trataba de flores marchitas.




Pueden parecer fotos fáciles de conseguir, pero basta con intentar hacerlas uno mismo para comprender el trabajo que detrás de cada una.

9 comentarios:

Blau dijo...

Tawa, suerte que tienes de vivir en Madrid y las expo!

Besos

Senior Citizen dijo...

Y suerte también de estar todavía en una edad en la que se puede permitir salir con este calor sin caer redondo al suelo y que, encima, le regañe la Mato por no hacer caso de sus consejos.

nélida dijo...

Mis estrellas de favoritas para la del caballo; la toma de esa torsión es increíble y como vos, la de las flores secas. Supongo que teniendo como fondo el color negro, las flores destacan, como si tuviesen vida y eso las hace llamativas y hasta vivas.
Como pueden cambiar nuestras impresiones/percepciones según donde se coloquen las cosas, no?
Beso

Nélida G.A. dijo...

Yo si la conocía, y algunas fotos hubiera recordado (aunque no todas, seguro).

Es una mujer excepcional con una gran sensibilidad para captar algo más que una imagen estática, con cada fotografía que hace.

Gracias, Tawaki, por llevarme de la mano por esta exposición y por habérmela recordado.

Un abrazo grande.
Neli.

Raquel dijo...

Madrid vacío es un +. No estoy muy segura de que sea soportable con el calor que está haciendo. Pero tú sabes vivir tu ciudad.

RosaMaría dijo...

Qué buenas fotos! Aquí yendo al cine pues las lluvias y el frío no nos abandonan. Recomiendo mucho: El molino y la cruz, de antología.
Abrazo cariñoso.

Tawaki dijo...

Blau, tú en cambio tienes el mar cerca. Se trata de aprovechar lo que se tiene, ¿no te parece? Un beso.

Senior Citizen, como no veo la tele no me entero de los consejos. ¡Una lástima!

Nélida, según dónde se coloquen y según el momento. Nunca se me había ocurrido fotografiar flores marchitas. Por eso, entre otras cosas, ella expone y yo no. Un beso.

Nélida, a mí me gustaron mucho, y coincido contigo en que esta mujer sabe mirar de una forma especial. Un abrazo.

Raquel, este verano no se termina nunca y el calor es molesto, pero afortunadamente existe el aire acondicionado.

Rosa María, te cambio algo de calor por frío. Esa peli que recomiendas aún está por estrenar aquí. Un abrazo.

Muchas gracias a todas por vuestros comentarios.

Leodegundia dijo...

Desde luego no son fotos muy habituales, pero algunas son muy buenas.
:-) Algo bueno tiene Madrid en el verano.

Tawaki dijo...

Leodegundia, Madrid siempre tiene cosas interesantes y el verano es una época ideal para aprovecharlo. Gracias por la visita.