sábado, 3 de junio de 2017

Ardez y Guarda, dos pueblos suizos

Después de tantos meses sin sol, por fin las previsiones para el fin de semana eran buenas, de modo que a pesar del cansancio y de que era sábado, puse el despertador a las seis y media de la mañana para aprovechar la ocasión. Estamos en febrero de 2017.
Unos días antes había encontrado en la prensa uno de esos listados que a veces publican: el de los veinte pueblos más bonitos de Suiza. Conocía algunos que no deberían estar y había otros que echaba en falta, pero como soy previsor, los tenía localizados en un mapa a la espera de que hiciese buen tiempo. Ardez y Guarda, que son vecinos, fueron la primera opción.


Si bien estaban a más de tres horas de tren de Zug, en Suiza el paisaje del camino ya compensa, y cuando además hay un buen libro entre manos, todo el tiempo del mundo es poco.
La estación de Ardez es mínima, con una torre enfrente cuya función desconozco.



El pueblo no me pareció gran cosa, la verdad, pero tenía algunas fachadas pintadas y las construcciones eran de buena calidad. No había un alma en las calles y la nieve se acumulaba aún en los rincones.


Sin saber muy bien por dónde tirar, fui ascendiendo hasta dejar atrás el pueblo y un castillo arruinado, sobre una loma. El camino, cubierto de nieve no era el mejor para andar, pero el paisaje, con las montañas al fondo, merecía el esfuerzo.




Árboles desnudos y cada vez más nieve, hasta salir a una carretera que en otro tiempo habría recorrido en coche.




Detrás de la curva nos espera este paisaje.



Regreso por la calzada para evitar la nieve, y paseo por las calles del pueblo, que me gusta un poco más que a primera hora de la mañana.



Cuando subo al tren tengo todo el vagón para mí solo. Guarda, el otro pueblo, está en un alto, pero un minibús me ayuda a salvar el desnivel, que es muy grande.



Es minúsculo, pero tiene su encanto. Deambulo por las calles y me acerco a un hotel para almorzar. Un plato de embutidos y queso, muy típico de esta zona de Suiza, aunque también lo he probado en el norte de Italia.





Con el estómago lleno vuelvo al camino. El pueblo se me acaba enseguida, pero las vistas de los montes siguen siendo espectaculares, y da gusto pasear por la pista asfaltada.






Aprovecho mi 400 mm para acercarme a las cumbres.



Y me siento un rato a dejar volar la imaginación. Junto al banco, en un árbol cuelga una mini-escoba para limpiarlo de las hojas que hayan caído. Nunca dejará de sorprenderme la educación de los suizos. Ellos sí que saben.



Recorro las calles de nuevo, en busca del autobús, que me acerca a la estación. Ya solo quedan los trenes de vuelta a casa mientras el libro se me va acabando.




18 comentarios:

unjubilado dijo...

Me ha gustado el paseo, he partido desde la estación y me he recorrido casi todo, pero no me han dado de almorzar.
Me ha parecido fabuloso el detalle de las escoba colgada en el árbol, en España probablemente hubiera durado... vaya ya se la han llevado.

Ligia dijo...

Un paseo estupendo, que según ibas contando y fotografiando me ha parecido ir recorriendo en persona. Debe ser una gozada disfrutar así, con tranquilidad, bellos paisajes, buena comida y sobre todo educación compartida. Lo de la escoba es todo un símbolo... Abrazos

Teca M. Jorge dijo...

Quando nos narra seus passeios, tenho a sensação de estar percorrendo simultaneamente enquanto admiro as imagens... Suíça é um raro pais de beleza e educação!
Bonita entrada..
Um beijo

RosaMaría dijo...

Qué bonito todo! Las fachadas de las casas preciosas, las montañas nevadas una gozada, el almuerzo pintaba buenísimo y el plan te salió redondo, pues el sol te acompañó todo el tiempo. Gracias por tan bonito paseo. Yo no hubiera tenido el tiempo para leer... Beso

Nélida G.A. dijo...

Un precioso paseo, que he disfrutado mucho esta mañana de domingo.
Lo has relatado de manera más intimista de lo habitual (o eso me ha parecido) y es de agradecer porque añades al valor teórico de tu experiencia con datos, la suma de tus sensaciones e impresiones.
Me resultaron dos pueblos muy bonitos. Y tranquilos, como apuntabas y así lo reflejan tus fotos, no había un alma en las calles.
Guarda me pareció un pueblo muy bonito, aunque se acabara pronto.
Pero tal vez Ardez me gustó más, me quedé con ganas de saber más sobre esas ruinas del Castillo y me encantaron esas fachadas pintadas. Dicen que la casa que relata Alain Carigiet en uno de sus libros es de ese pueblo.
En conjunto me sucedió como a ti, que dejé volar mi imaginación, aunque no estuviera sentada en ese banco de madera con esa mini escoba cerca (admirable la educación de los suizos).
Gracias por el recorrido.
Un beso.

Nélida G.A. dijo...

Perdón, no lo revisé: Alois Carigiet es el nombre correcto

Mari-Pi-R dijo...

Las fachadas pintadas hacen resaltar la belleza de estas casas tan pintorescas.
Los dos pueblos son solitarios en parte pero preciosos, aunque me imagino que en Febrero debe de ser frio en visitarlos, por esto te animo siempre a continuar en tus salidas de fines de semana y aprovechar tu animo de salir.
Un abrazo.

Friné dijo...

Las 10 horas y 25º, podría llegar hoy a los 36º en Madrid, y usted me pone nieve
¡nieeeeeeveeee
¡nieeeeeeveeee
más ¡nieeeeeeveeee
y más ¡nieeeeeeveeee
juas ¡que refrescón!
Se agradece la nota.
Salud!

nélida dijo...

Me encantó todo; las casas, el paisaje, la nieve, el minibus. El banco con la escoba me mató, ya creo que sorprenden los suizos.
besos

Senior Citizen dijo...

¿Me reservas alojamiento en ese hotel para los meses que se avecinan?

Ambar dijo...

! Que bien describes todas las sensaciones que te producen lo que ves !. Los paisajes de Suiza son impresionantes.
Un abrazo

Tawaki dijo...

Un jubilado, cuatro años aquí y estos suizos me siguen sorprendiendo. Seguramente te habrás quedado sin almorzar por intentarlo a la hora española. La próxima vez inténtalo un par de horas antes.

Ligia, lo es, una auténtica gozada para los que como yo, amamos la tranquilidad y los paisajes bonitos. Tengo mucha suerte.

Teca, ojalá pudiéramos recorrerlos juntos algún día. Sospecho que íbamos a tener intereses comunes.

Rosa María, leer en el tren y en algún banco, para descansar un poco después de tanto caminar. Sí, el lugar es precioso y muy tranquilo además.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Nélida G.A., lo escribí al poco de hacerlo, aunque lo haya publicado meses después y puede que eso haya influido. No conocía a ese ilustrador, según la Wiki fue en Guarda donde se inspiró para hacer los bocetos. Ah, la imaginación, es fácil hacerla volar aquí, junto a los Alpes. A ver si averigüo algo sobre el castillo.

Mari-Pi-R, eso hago, salir lo que puedo, aunque ahora llevo una temporada más perezoso, con muchos libros por leer. Aquí el frío se sobrelleva bien, porque te abrigas más. Seguro que sabes mucho de eso. ;))

Friné, tenga cuidado con los cambios bruscos de temperatura, no se me vaya a resfriar.

Nélida, lo de este país es de jugar en otra dimensión. Imposible de entender para el resto de países mortales. Un motivo más para deleitarse.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Senior Citizen, reserva confirmada. Imagino que andas sobrada de ahorros y que tu pensión podrá con los precios suizos ...

Ámbar, gracias, se hace lo que se puede. Aquí no es difícil inspirarse.

Muchas gracias a las dos por vuestros comentarios.

Teca M. Jorge dijo...

Bueno, bueno, bueno... mis próximas vacaciones son prácticamente en octubre... entonces... :)

Nélida G.A. dijo...

Parece ser que no solo bailé el nombre del diseñador pintor y dibujante, sino que también hice lo propio con el nombre del pueblo. Sorry :-)
Es Guarda, cierto, donde está la casa de Schellenursli.
Gracias a ti por tu respuesta y corrección.
Other kiss.

ñOCO Le bOLO dijo...

·.
Tu post es una invitación provocación... me encantaría pasear por esos lugares para poder disfrutar de esos inmensos paisajes. La montaña, si escarpada y con nieves, es siempre atrayente y hermosa.
Sigue disfrutando, por nosotros, y haz fotos, que ya las disfrutamos.

un abrazo

· LMA · & · CR ·

Tawaki dijo...

Teca, ya sabes dónde vivo, y las montañas no se van a mover de aquí...

Nélida G.A., hiciste lo más importante, despertar mi curiosidad, porque no había oído hablar de él. Gracias a ti.

ñOCO Le bOLO, tenemos la suerte de vivir en un continente muy diverso en el que hay un poco de todo, y yo intento aprovechar la parte que me ha correspondido, para que cuando la aventura termine, nadie pueda reprocharme que no hice lo suficiente por conocerla. Además, es una experiencia muy agradable ésta de pasear por lugares nuevos.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.