domingo, 24 de septiembre de 2017

Frankfurt I

Después de haber hecho escala docenas de veces en el aeropuerto de Frankfurt, por fin llegó el momento de ver qué ciudad se ocultaba tras él. En realidad fue de rebote, ya que salíamos desde allí hacia Vietnam el domingo y me pareció buena idea volar el sábado y conocer algo, aunque solo fuese por encima, de esta ciudad alemana.
Una de las cintas de recogida de equipaje lucía así de curiosa.


Era noviembre y en mi maleta únicamente había ropa pensada para las altas temperaturas y la humedad de Vietnam, de modo que me abrigué con todo lo que pude para enfrentarme a los tres grados que teníamos en Alemania.
En el hotel me habían dado un mapa, y sin conocer mucho más de la ciudad, me lancé a recorrer sus calles un poco al azar. El centro estaba muy animado, con familias dando el típico paseo.


Lo primero que visité fue una iglesia, nada más salir de la estación de tren, pero me gustó mucho más la catedral. En una foto que hay en la entrada apreciamos cómo quedaron la catedral y sus alrededores en marzo de 1944.







Luego me dirigí hacia el río, desde donde había bonitas vistas.




Los puentes, con sus típicos (y dañinos) candados no podían faltar. ¿Se acabará algún día esta estúpida moda? En la otra orilla hay varios museos, pero no tuve tiempo de entrar en ninguno. Era tarde y ya estaban recogiendo el mercadillo callejero.







Volví a cruzar y me encontré con la zona financiera. Aquí, a pesar de lo avanzado del otoño, los árboles aún estaban bonitos y me encontré a mis anchas. El cielo nublado, las hojas amarillas y los edificios, forman un bonito paisaje urbano.







El frío me impulsaba a caminar y llegué hasta el edificio de la ópera.



Buscaba una cervecería donde sentarme a descansar, escribir, leer.,, pero solo encontré cafés que estaban atestados de gente. Al final me dirigí hacia la casa natal de Goethe, pero de ella os hablaré dentro de unos días.

12 comentarios:

unjubilado dijo...

Cuando llegas a la ciudades ya te dedicas a jugar a la ruleta?
Los fabricantes de candados, no creo que estén por la labor de dejar de fabricarlos, por lo que si esta moda desaparece se inventarán alguna otra.
Me ha gustado la foto de los niños sujetando la fuente para que no se caiga, ¡¡pobres!! el frío que deben de pasar.

Anarkasis dijo...

hermosa ciudad parece contada por usted

Nélida G.A. dijo...

Bonito paseo otoñal de una ciudad que no conozco en persona (salvo su aeropuerto, también por enlaces a otros destinos).
Se nota, en cada foto, la baja temperatura de la que disfrutaste por sus calles.
Bonita arquitectura y naturaleza. Interesante.
Todas las fotos se ven bonitas, pero en especial me gustaron la número 18 y 20 .

RosaMaría dijo...

Qué raro el sistema de entrega de maletas, como si jugaras a la ruleta..."negro el 6" y no son las tuyas... En fin, volviendo a las fotos: geniales ¿Es tan alta la catedral o es efecto de la foto? Todo precioso, las fotos 19-20 me recuerdan a Retiro en ésta, grandes edificios acristalado, generalmente oficinas y el parque aunque con elevaciones suavizando el paisaje.
Me encantó el paseo. Abrazo y gracias.

Una mirada... dijo...

Al menos Frankfurt es una ciudad bonita, no como Berlín, que resulta agrisada y no tan atractiva. Y resulta admirable el trabajo de reconstrucción de aquella Alemania convertida en escombrera tras la guerra.

Tawaki dijo...

Un jubilado, no me gusta el juego, hasta el punto de que estuve en un casino y no aposté ni un euro, pero me pareció curiosa la manera en la que habían decorado la cinta. No tengo nada en contra de los fabricantes de candados, simplemente no me gusta que se contaminan los ríos ni que se estropeen puentes que luego hay que reparar con el dinero de todos. Según esa teoría, quememos bosques para que los bomberos tengan trabajo. En cuanto a los niños, no se aprecia en la foto, pero sostienen una farola. Culpa mía por sacarla en un ángulo tan cerrado.

Anarkasis, fue un paseo muy agradable (a pesar del frío) pero hay otras ciudades que me han gustado más. Me pareció que le faltaba alma, pero sería injusto juzgarla tras haber pasado unas pocas horas únicamente.

Nélida G.A., el amplio rango dinámico de la cámara y el hecho de que el día estuviese nublado ayudaron mucho. Hizo frío, pero solo ver esos árboles tan amarillos ya mereció la pena. Los edificios, asomando por detrás, también aportan interés.

Rosa María, quizás con ese sistema se haga más amena la espera. La mía salió por una cinta normal. Puede que haya algo de efecto de contrapicado en la foto de la catedral, pero lo cierto es que la torre además de ser alta destaca sobre los edificios que la rodean, que son sensiblemente más bajos. Es inevitable que te recuerde al Retiro, porque los árboles y los edificios se parecen. Fue un paseo muy agradable.

Una mirada, no es la primera vez que menciono el esfuerzo que hicieron los alemanes para reconstruir desde las ruinas, algo que me parece admirable. Solo estuve dos veces en Berlín y aunque sea una ciudad gris, me pareció que tenía más alma, pero como digo en una respuesta anterior, me niego a juzgar Frankfurt por unas pocas horas. Creo que hay que conocerla mejor, ya que en Berlín visité museos y palacios, cervecerías y restaurantes, cosa que no hice aquí.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

JLO dijo...

Las fotos son muy lindas, bellos lugares... El frío y el día gris quizá no colaboró para la percepción de la ciudad...

Un amigo que conoce se enamoró de Berlin también... Saludos 🙋

nélida dijo...

A lo mejor los empleados juegan de noche, y a falta de ruleta buena son las cintas :)

Precioso paseo, paisajes y los edificios antiguos; cuánto contraste con los modernos.

A mí lo de los candados no me huele bien; me genera muchas preguntas cómo símbolo del amor.
Ahora dejando de lado las molestias que pueda causarte verlos colgados en los puentes, si lo mirás con ojo de artista, tal vez podrías descubrir una instalación espontánea que va creciendo a los márgenes de lo urbano y con la participación de un montón de gente anónimo. Me gusta esa mirada :)

Beso sin candado :)

Rud dijo...

Hola Tawaki
En algunos lugares de Alemania las iglesias no han sido restauradas para que la población tenga consciencia de la difícil situación que representa una guerra para la humanidad.
Ciertamente los candados en los puentes son dañinos porque pone en riego la infraestructura y la salud de las personas. En París los han quitado varias veces y vuelven a aparecer. Alemania tiene ciudades bellas. Hermosas fotografías; me ha encantado el edificio de la ópera. Voy a estar pendiente de la entrada acerca de la casa natal de Goethe.
Espero que sigas divirtiéndote; cordiales saludos, un enorme abrazo

Tawaki dijo...

JLO, a mí me gusta mucho Berlín, a pesar de que en ninguna de mis dos visitas las circunstancias fueron las mejores. En la primera llovió demasiado y estaban de obras en casi todas partes; en la segunda hacía un frío del demonio. Pero es una ciudad a la que me gustaría volver. De Frankfurt poco puedo decir, ya que solo estuve un día, pero mi favorita, de largo, es Munich.

Nélida, el problema de los candados es que las llaves de metal van al río, contaminando el agua, mientras que los puentes ceden por el peso (sucedió en París) y han de ser reparados, usando un dinero que es necesario para otras cosas. De ahí mi animadversión. Como símbolo o arte me parece bonito, pero no compensa. En cuanto a la ciudad, coincido contigo en que lo moderno y lo antiguo conviven perfectamente. De hecho es una de las cosas que más me gustó. Y ver esos árboles amarillos fue un privilegio.

Rud, hacen bien, porque es un pasado que no debemos olvidar, y a la vista de acontecimientos recientes parece que hay quien desea repetirlo. Se ve que no aprendemos. Completamente de acuerdo contigo en el tema de los candados. En cuanto a la entrada de la casa de Goethe, ya la tienes ;).

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Senior Citizen dijo...

El edificio de la ópera es magnífico y me gusta más que la catedral.

Tawaki dijo...

Senior Citizen, es cierto. No sé por qué motivo, pero no se me ocurrió entrar, y seguro que por dentro merece la pena. Abrazos.