Os advierto que hoy toca subir un poco, pero ya sabéis que si Tawaki puede hacerlo todo el mundo es capaz. La verdad es que miraba para abajo y era incapaz de explicarme cómo había llegado hasta allí arriba.
Estamos en Palencia en el Parque de Fuentes Carrionas, en el norte de España. Hace un día extraño, con más nubes que sol, y aunque estamos en Semana Santa hace fresquito, unos cinco o seis grados.
La senda es muy ancha y está flanqueada por robles. De vez en cuando se ve algún bosquecillo de hayas. Los árboles aún están sin hojas. También hay acebos enormes, algunos en mitad del camino, por lo que hay que atravesarlos.
Como de costumbre, hay demasiadas fotos, pero ya me diréis cuál quito. Cruzamos el Pisuerga, descansamos en alguna que otra pradera azotada por el viento y seguimos subiendo hasta llegar a la cueva.
El río Pisuerga, uno de los principales afluentes del Duero, no nace aquí, sino un poco más arriba, en el circo de Valdecebollas, pero sus aguas resurgen en esta Cueva del Cobre. Estamos a 1600 metros de altura, y aún nos queda que subir otro trecho.
Por encima de los 1700 metros los árboles desaparecen y sólo encontramos matorrales. Y algo de nieve. Y un viento endiablado.
Los robles son aquí más viejos y no dejan de asombrarme. Iniciamos el descenso.
No sé si os habéis percatado, pero el cielo se ha ido oscureciendo y ahora llega la niebla, algo de granizo y hasta una leve nevada. Un día completo, vamos.
Pocas horas después, abajo en el valle San Salvador de Cantamuda luce así de bien con la luz del atardecer. Y el embalse de Requejada. Es momento de reponer fuerzas con una suculenta cena.











