Tenemos que viajar en el tiempo hasta agosto de 2020, cuando por motivos más que conocidos apenas había salido de Suiza en meses, por lo que decidí conocer algo más de mi país de adopción. Lo bueno de este rincón del mundo es que las posibilidades de entretenimiento son infinitas.
Es una señora excursión, porque he de tomar dos trenes, un autobús y un teleférico que me llevarán unas cuatro horas por sentido, pero creo que coincidiréis conmigo en que merece la pena.
Como es pleno verano y estamos a 1.682 metros, las montañas están sin nieve, pero el día es perfecto para ir de excursión. Había varias formas de llegar hasta el lago, pero yo decidí caminar los 1,6km que descienden suavemente por una pista de grava entre pinos.
“El lago de Oeschinen es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y está considerado por muchos como el lago de montaña más bello de los Alpes. Se encuentra por encima de Kandersteg y es alimentado por las corrientes glaciares de los picos de tres mil metros Blüemlisalp, Oeschinenhorn, Fründenhorn y Doldenhorn.”
Como era de esperar, hay mucha gente, y el restaurante a pie de lago no ayuda, pero si continuamos camino pronto iremos dejando atrás las multitudes. Lo intento primero por la orilla de mi derecha, con el objetivo de dejar el sol a mi espalda, pero el sendero está cortado por derrumbamientos y tengo que desandar mis pasos. A partir de entonces, el sol estropeará mis fotos con su presencia.
El lugar se presta a hacer panorámicas en las que el lago rivaliza con las montañas circundantes.
La primera parte de esta senda nos deja entrever el agua a través de los pinos; más adelante asciende y queda libre de vegetación, pero yo decidí que ya había caminado bastante y que era hora de comer y regresar.
El color del agua es espectacular, más turquesa de lo habitual por ser verano, y aunque está demasiado fría para nadar podemos subir a una barca de remos. Otra opción, que no utilicé, es bajar por un tobogán de 750 metros de largo.
Yo soy más de hacer fotos.
El camino de vuelta, desde el restaurante hasta el telesilla lo podemos hacer caminando por una pendiente suave pero constante o tomando un autobús eléctrico que cuesta 8 chf.
Es un sitio para repetir, espero que con menos gente.

















