Uno de los alicientes de volver a Roma era ver de nuevo las fabulosas esculturas que hay de Bernini en Villa Borghese. A mi parecer, son las mejores del mundo y nadie ha sabido plasmar la carne en una pieza de mármol como él.
Por desgracia, no me dejaron hacer fotos dentro de la villa, así que la mayoría son de Internet.
Villa Borghese se encuentra algo apartada del centro, en medio de un parque de dimensiones nada desdeñables y requiere de reserva previa para su visita. Si bien hay que molestarse en llamar, también podemos verla con menos aglomeraciones.
Son varias las esculturas de Bernini que podemos ver allí, todas en el centro de las salas, por lo que podemos rodearlas y admirarlas desde todos los ángulos.
Apolo y Dafne es una de mis favoritas. Fue creada a petición del cardenal Scipione Borghese cuando Bernini contaba 24 años y muestra a Dafne convirtiéndose en laurel mientras escapa de Apolo. Parece imposible que se pueda trabajar el mármol con tanta delicadeza.
Un año más tarde, el mismo cardenal encargó esta otra escultura de David en el momento de lanzar la piedra que mató a Goliat.
Pero la que me deja siempre sin habla es esta otra en la que Pluto rapta a Proserpina. Fijaos en el detalle de la segunda foto, en cómo sus dedos se hunden en esa carne hecha de mármol.





