miércoles, 14 de octubre de 2026

Carmen Laffón II

Esta entrada complementa a la anterior.

Los reiterados armarios, abiertos o cerrados, pintados o esculpidos, dominan la verticalidad sobre fondos neutros, explorando una amplísima gama de posibilidades. En la exposición, la obra Sevilla desde el río, además de rendir homenaje a su Sevilla natal, nos abre la puerta a sus paisajes. En los sesenta y setenta se centrará en la capital andaluza y en Madrid para dar luego paso a Sanlúcar de Barrameda y al Coto de Doñana. Ella lo describía de esta forma: <<Luz que se derrama sobre este paisaje de tierra, mar, arena, río, marismas, de espacios infinitos, al que me asomo una y mil veces intentando trasladar al lienzo la emoción y la intensidad de su contenido>>.









Otra de sus series más representativas, La viña, realizada entre 2006 y 2007 y que se expuso por primera vez en el monasterio de Santo Domingo de Silos, está inspirada en la pequeña viña que planta y cuida ella misma junto a su estudio en Sanlúcar.





Otro motivo, que se remonta a los años 2011 – 2015 es el de la cal, abordado con óleo, témpera y carboncillo. Aquí, Laffón nos demuestra que bastan unos pocos elementos sencillos para crear grandes composiciones.






La última de sus series, que se remonta a los años 2017-2020, es la que se dedica a las salinas de Bonanza, cercanas a su casa y taller.






En resumen, como habréis apreciado en estas dos entradas, la exposición me gustó mucho, no solo por la habitual profesionalidad del Museo Thyssen, sino por haber conocido a una artista tan singular. Fuentes: página web del museo y catálogo de la exposición.

jueves, 1 de octubre de 2026

Carmen Laffón I

Cuando el Museo Thyssen-Bornemisza anunció esta exposición temporal (junio-septiembre de 2026) no había oído hablar de Carmen Laffón. Luego, por casualidad, vi un primer cuadro suyo en la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, solo que allí no dejan hacer fotos como en el museo.

Esta pintora y escultora sevillana (1934-2021), fue la segunda mujer en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid como académica de número. La exposición incluía 77 obras, entre óleos, carboncillos y esculturas, que se organizaban en nueve secciones dedicadas a sus iconografías más frecuentes –la muñeca Marcelina, la cuna, los cestos, los armarios, el Coto de Doñana, las viñas, la cal y las salinas–.





Con el transcurrir de los años, la autora pasa del realismo hasta la abstracción. Sus interiores están ocupados por objetos cotidianos como cestos, máquinas de coser y armarios, mientras que los exteriores están relacionados con su vida en Sevilla y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y recogen azoteas, vistas urbanas y paisajes.






En la extensa obra de la artista, realizada entre 1956 y 2021, destacan principalmente dos géneros clásicos, las naturalezas muertas y el paisaje. En sus últimos 25 años explora nuevos motivos en series como las de la viña, la cal o las salinas, que plasma en grandes formatos que sorprenden por su modernidad.

A pesar de mantenerse fiel al arte figurativo, lo cual significaba ir a contracorriente, fue receptiva al informalismo y la abstracción de los miembros del Grupo de Cuenca, con quienes mantuvo una gran amistad. Por ello, su leguaje artístico no es tan fácil de definir o clasificar.







Marcelina, a la que pinta hasta en seis ocasiones, es una muñeca que encuentra en casa de una amiga, precursora de su serie dedicada a las cunas, de las que había dos ejemplos en la exposición. Las naturalezas muertas le permiten experimentar en estudio y con objetos cotidianos diferentes técnicas de pintura. En ellos, el entorno suele quedar difuminado.










Hoy lo dejamos aquí, con la intención de publicar una segunda entrada en unos días. Fuentes: página web del museo Thyssen, catálogo de la exposición y elaboración propia.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Recinto megalítico dos Almendres

Os traigo hoy fotos de un reciente viaje a Portugal, país que he visitado en muchas ocasiones, pero del que conocía muy poco. Por fin, el pasado mes de mayo pude dedicarle algo de tiempo a la región del Alentejo, y la dehesa estaba así de bonita.

Cuando me fui a Suiza, una amiga me dijo que mis dos blogs principales se habían convertido en bitácoras de viajes, y ahora que he vuelto a España sucede lo mismo. Esta entrada debería encuadrarse en Más extraño que la ficción, pero es que el turismo ocupa ahora una parte importante de mi vida. Es por eso por lo que el ritmo de publicaciones también se ha hecho más irregular.








Este crómlech se encuentra en el municipio de Nossa Senhora de Guadalupe en la región de Évora y es el mayor monumento megalítico de la península Ibérica. Mide aproximadamente 63 por 30 metros, y data de entre el 4000 y el 5000 a.C, lo que lo convierte también en uno de los más antiguos de Europa.




Su planta original parecía tener forma de herradura abierta hacia el este, pero seguramente ha sufrido ampliaciones y remodelaciones a lo largo de los siglos. En las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, Mário Varela Gomes realizó una exhaustiva excavación del lugar, retornando algunas piedras a sus emplazamientos originales.





Está compuesto por casi un centenar de piedras, colocadas en una suave pendiente que impide ver el conjunto completo. De esta forma, es difícil hacerse una idea de la estructura desde tierra firme porque, además, se recomienda no entrar dentro. En esta página hay fotografías aéreas que son de gran ayuda. Os dejo un croquis sacado de la Wikipedia.




Estábamos prácticamente solos. El acceso es practicable para todo tipo de vehículos por una pista de tierra, pero está descuidado y hay baches profundos. Nosotros optamos por aparcar más lejos y caminar una media hora por un paisaje lleno de alcornoques y flores.






Según la Wikipedia, la construcción se llevó a cabo en tres fases. En la primera, que se remonta a finales del Neolítico Antiguo (fines del VI milenio a. C.), se crean tres círculos concéntricos. El mayor de los tres medía 18,80 m de diámetro, y el menor 11,40 m.






En una segunda, correspondiente al Neolítico Medio (V milenio a. C.), se construyen al oeste dos elipses concéntricas e irregulares. El eje mayor de la elipse externa mide 43,60 m y su eje menor 36 m.






En la tercera fase, datada en el Neolítico Final (III milenio a. C.), ambos recintos sufren algunas modificaciones por las que se suprimen algunos menhires de la construcción circular inicial.




El conjunto fue descubierto en 1964 por Henrique Leonor Pina, cuando procedía a la confección del mapa geológico de Portugal, y desde entonces, se han llevado a cabo tres excavaciones arqueológicas.






Fue clasificado como propiedad de interés público en 1974, y como Monumento Nacional en 2015. Esta otra página nos da más información. Muy cerca, encontramos un menhir, pero éste lo dejamos para otra entrada.