domingo, 19 de abril de 2026

Kill Bill: The Whole Bloody Affair

No recuerdo qué me llevó en 1992 a ver en un cine Reservoir Dogs, pero desde entonces son muy pocas las veces que he fallado a Tarantino en la pantalla grande. Salvo error, y hablando exclusivamente en su faceta como director, únicamente en la muy floja Death Proof (2007).

Kill Bill 1 (2003) y Kill Bill 2 (2004) suelo verlas todos los años porque distando mucho de ser perfectas, me entretienen y divierten como pocas. Algo parecido me sucede con Pulp Fiction (1994).






Llegó ahora la oportunidad de ver Kill Bill: The Whole Bloody Affair (2025) en mi cine favorito y allá que me fui un viernes a las diez y media de la mañana. Incluyendo un breve intermedio y la proyección de El capítulo perdido: La venganza de Yuki (2025) eran más de las tres cuando volvimos a pisar la calle.




Tarantino siempre quiso que fuera una sola película, pero, debido a su larga duración, los productores insistieron dividirla en dos mitades que funcionaron muy bien en taquilla. Verlas seguidas, en pantalla grande y versión original fue una gozada hasta el punto de que estaba preparado para empezar de nuevo según aparecían los interminables títulos de crédito. El corto animado, en cambio, me pareció flojo e innecesario.




Recuerdo una noche en la que tras terminar Casablanca (1942) rebobiné el VHS y me la volví a tragar. Pero claro, la cinta de Michael Curtiz dura 102 minutos, y la de Tarantino, 275. No es lo mismo.

La publicitan como inédita, sin censura y sin cortes, pero que no os engañen; los cambios se limitan a añadir unos ocho minutos al anime en la que O-Ren Ishii presencia el asesinato de sus padres y a quitar el blanco y negro en las escenas de lucha en el restaurante. Tampoco aparece la introducción en la segunda parte porque ya no es necesaria. He tenido que volver a ver el final del volumen uno porque me parecía que habían añadido algo de lo que nadie habla, y, en efecto, es así, pero me lo callo para no hacer spoilers.





La escena de la multitudinaria pelea se rodó en un estudio, pero Tarantino se inspiró en un restaurante real que encontramos en Tokio.





Gustándome el cine, había visto algunos vídeos sobre curiosidades de la película (os enlazo algunos al final) porque hay quien se queda en el argumento simplista de la excesiva violencia, o en la mucha sangre que corre (unos 500-1.700 litros según las fuentes), y quienes vamos más allá y admiramos los encuadres, los movimientos de cámara, la dirección de actores, los diálogos, las interpretaciones, la música, etc. Si algo sabe hacer Tarantino es contar historias, más allá de los fallos de continuidad y de que canten algunos efectos; porque errores hay.




Casi todo el mundo sabe que Quentin y Uma concibieron la historia mientras rodaban Pulp Fiction, y que el mono amarillo de La Novia está inspirado en el traje que usó Bruce Lee en Juego con la muerte (1978), pero al menos yo desconocía que Uma Thurman cortó realmente la pelota de béisbol con la catana o que Hattori Hanzo toma el nombre de un samurái que vivió siglos atrás. La camioneta Pussy Wagon pertenece a Tarantino y la actriz Julie Dreyfus habla francés, inglés y japonés en la vida real además de en la película.




Tampoco sabía que el director decidió usar sombras frente a un fondo azul porque quien luchaba en esa escena era Zoë Bell, la doble de acción de Uma Thurman. Rodar toda la pelea en el restaurante les llevó ocho semanas, el mismo tiempo en el que finalizaron Pulp Fiction.




Tarantino, que tuvo que retrasar el inicio del rodaje porque Uma Thurman estaba embarazada, se encontró con un guion inicial de 220 páginas. Budd, el hermano de Bill, lleva ese nombre en homenaje al director de cine Budd Boetticher y el burdel que aparece al final en el volumen dos existe de verdad, al igual que las extras eran trabajadoras del oficio más antiguo del mundo.

Es curioso que Bill, el jefe del escuadrón de víboras asesinas (aunque no todas las serpientes de la cinta pertenecen a esta familia) posea un De Tomaso Mangusta de 1969, ya que las mangostas son conocidas por su habilidad para enfrentarse a los ofidios.

También hacia el final de la película, La Novia conduce un Wolkswagen Karmann Ghia Cabriolet de 1973. En esa escena tenía que haber intervenido la doble de acción, pero Tarantino le pidió a Uma que la hiciera ella misma, y la actriz sufrió un fuerte accidente que le provocó diversas lesiones. Harvey Weinstein, conocido por todos, se negó a que Uma utilizara las imágenes sin firmar antes una renuncia de responsabilidad y todo ello motivó el distanciamiento de la actriz y el director durante unos años. Tiempo después, un arrepentido Tarantino le dio el metraje y ambos se reconciliaron.





En fin, hay muchas más curiosidades, pero tampoco pretendo desvelarlas todas, por lo que os animo a ver de nuevo esta estupenda película. Algunas de las fotos las he sacado de Internet, por lo que procederé a borrarlas si sus dueños me lo piden.

Vídeos:

200 CURIOSIDADES DE KILL BILL QUE NUNCA OÍSTE

33 DETALLES que NO NOTASTE en KILL BILL VOLUMEN 1

38 DETALLES que NO NOTASTE en KILL BILL VOLUMEN 2

Making of KILL BILL

domingo, 5 de abril de 2026

Dinosaurios de la Patagonia II

Continuamos donde lo dejamos hace unos días, visitando una exposición que hubo en el CaixaForum de Madrid durante 2004 sobre dinosaurios de la Patagonia argentina. Os recuerdo que los esqueletos son réplicas de resina y no fósiles reales, pero a cambio nos dan una idea muy veraz de cómo eran estos animales. 

Si en la calle nos recibía un gigantesco Patagotitan mayorum, en el interior del edificio, la estrella que atrae más visitantes es el Tyrannotitan Chubutensis.











Giganotosaurus carolini, del que solo se ha encontrado el cráneo. Enorme, por cierto.







Neuquensaurus australis.







Carnotaurus sastrei.









Manidens condorensis, mucho más pequeño que sus imponentes primos.





Gasparinisaura cincosaltensis, también de un tamaño más reducido.





Además de los esqueletos, la exposición también nos trae algunos fósiles de verdad, como impresiones de plantas y algunos huesos que impresionan por su tamaño.







Ahora solo me falta volver a la preciosa Argentina y visitar el recién ampliado museo en Trelew.

domingo, 22 de marzo de 2026

Dinosaurios de la Patagonia I

Es curioso observar cómo se suceden a veces los acontecimientos. El 2024, momento en el que vi esta exposición en el CaixaForum de Madrid, fue mi año de dinosaurios, un tema que siempre me ha apasionado pero que tenía aparcado.

La visita a un museo en Neuchâtel me llevó a otros dos en la propia Suiza, a leer media docena larga de libros y a ver esta exposición a mediados de agosto, en un día en el que el calor había expulsado a la mayoría de los locales.





Los traigo muy tarde, lo sé, pero imagino que vuestro interés por estos fantásticos animales no es tan elevado como el mío, y no era cuestión de convertir el blog en un monográfico ante la avalancha de datos.

Más lejos en el tiempo, a finales de 2008, pero muy cerca en el corazón, queda esa visita a La Leona, un lugar increíble en el que pude caminar entre restos diseminados de árboles petrificados y huesos fosilizados. Al estar a la intemperie, se iban degradando y ya podía haberme llevado unos cuantos antes de que desaparezcan. Os lo conté hace tiempo en mi blog Ruta 40, junto con el resto del viaje por Argentina: La Leona I y La Leona II.








En Madrid, en la entrada del CaixaForum, nos esperaba el mayor animal que haya caminado jamás sobre tierra firme, el Patagotitan mayorum. Como el resto de esqueletos exhibidos en el interior, se trata de una réplica hecha con resina a tamaño natural. También veremos algunos fósiles reales junto a estos gigantes.





Con sus 38 metros de largo y 12 de altura, se estima que el bicho pesaba unas 77 toneladas. Vivió hace 101 millones de años y fue descubierto en 2008 en el rancho La Flecha por Aurelio Hernández, un trabajador agrícola que tuvo el buen criterio de comunicar el hallazgo a su jefe, quien a su vez contactó con el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, sito en Trelew.

Ya dentro, nos esperan una docena de réplicas, pero antes nos quedamos con este vídeo que nos muestra cómo era la disposición de los continentes por aquél entonces. En naranja vemos la Península Ibérica, y en azul la Patagonia argentina.





En la exposición podemos ver dinosaurios de los tres periodos de la era mesozoica: Triásico, Jurásico y Cretácico, abarcando un periodo que va desde los 230 a los 66 millones de años.

En vez de cansaros con la lectura de datos anatómicos, os pongo las fotos donde aparecen, por si sentís curiosidad.

Herrerasaurus ischigualastensis es uno de los dinosaurios más antiguos.






Eoraptor lunensis, de aproximadamente la misma época que el anterior y un Eoabelisaurus.






Leonerasaurus traquetensis.





Eoabelisaurus mefi.







Condorraptor currumili.







Brachytrachelopan mesai.








Puede que os parezcan muchos, pero hay segunda entrada dentro de un par de semanas.