miércoles, 28 de octubre de 2026

Dolmen de Soto

Ni se sabe la pila de años que llevaba queriendo visitarlo, y, por fin, el verano pasado pude verlo. Datado entre el 3000 y el 2500 a.C., se encuentra en la localidad de Trigueros (Huelva), siendo uno de los más importantes entre los más de doscientos monumentos megalíticos descubiertos en la provincia. Es también, uno de los más impactantes ejemplos del neolítico en el sur de España. Fuente: esta página web.






Fue descubierto en la finca La Lobita, sobre una pequeña loma en la ribera del arroyo Candón, en 1923 por el triguereño Armando de Soto. Las excavaciones se iniciaron inmediatamente, con una duración de tres años, tras los cuales, Hugo Obermaier, un prehistoriador y paleontólogo alemán nacionalizado español, publicó un estudio.




Foto copiada de este artículo: Linares-Catela, J. A., Cerrillo-Cuenca, E., Mora-Molina, C. y Bueno-Ramírez, P. (2025): “Hugo Obermaier y el megalitismo ibérico. Las intervenciones en las grandes tumbas de Soto y Guadalperal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 51(2): 67-95.

Declarado Monumento Nacional en 1931, está en buen estado de conservación, pese a que fue expoliado, encontrándose en las excavaciones ocho cuerpos, colocados en cuclillas con sus ajuares correspondientes. Había vasos, cuencos, platos, e incluso fósiles marinos. Fuente Wikipedia.





Ya desde el aparcamiento se ve que emerge como un gran túmulo, de 60 m. de diámetro, formando una loma artificial de 3,5 m. de alto. Integra diversas piezas de un recinto megalítico anterior, un crómlech, del mismo diámetro. Fuente: Enclaves culturales de Andalucía.






Es un enterramiento de corredor, formado por sucesivos dólmenes yuxtapuestos. Mide 21,5 metros de largo, mientras que su anchura varía entre los 0,82 m en la entrada hasta los 3,10 m en la cámara del fondo, y está orientado de este a oeste, de tal manera que los primeros rayos de sol equinocciales, avanzan por el pasillo y se proyectan en el fondo durante unos minutos.






Consta de 67 ortostatos, y todas las piedras están talladas, pintadas o grabadas (a veces fracturadas, por el reciclaje del anterior monumento). Entre ellas se han encontrado grabados de caza de hace 6000 años, aunque nosotros no pudimos apreciar los pigmentos.





Dentro del programa iconográfico representado encontramos elementos geométricos, antropomorfos, bandas, cazoletas, puñales, figuras serpentiformes, alabardas y hachas enmangadas, etc. que se correlacionan con parecidos elementos en otros megalitos de la fachada atlántica.









Dejan entrar a un máximo de 10 personas por hora, con cita previa, así que pudimos verlo con poca gente y con calma, lo que es de agradecer. La entrada es gratuita. Entre visita y visita está cerrado, por lo que no tiene sentido llegar con mucha antelación.




Os dejo aquí un enlace para aquellos que deseen hacer una visita virtual y aquí una copia del folleto, todo ello gentileza de la página sobre los enclaves, donde hay más enlaces interesantes, como este vídeo en Youtube y estos otros:

Visita guiada Dolmen de Soto (Trigueros, Huelva)

Trigueros, El Dolmen de Soto. Huelva

Círculo Neolítico. Dolmen de Soto


miércoles, 14 de octubre de 2026

Carmen Laffón II

Esta entrada complementa a la anterior.

Los reiterados armarios, abiertos o cerrados, pintados o esculpidos, dominan la verticalidad sobre fondos neutros, explorando una amplísima gama de posibilidades. En la exposición, la obra Sevilla desde el río, además de rendir homenaje a su Sevilla natal, nos abre la puerta a sus paisajes. En los sesenta y setenta se centrará en la capital andaluza y en Madrid para dar luego paso a Sanlúcar de Barrameda y al Coto de Doñana. Ella lo describía de esta forma: <<Luz que se derrama sobre este paisaje de tierra, mar, arena, río, marismas, de espacios infinitos, al que me asomo una y mil veces intentando trasladar al lienzo la emoción y la intensidad de su contenido>>.









Otra de sus series más representativas, La viña, realizada entre 2006 y 2007 y que se expuso por primera vez en el monasterio de Santo Domingo de Silos, está inspirada en la pequeña viña que planta y cuida ella misma junto a su estudio en Sanlúcar.





Otro motivo, que se remonta a los años 2011 – 2015 es el de la cal, abordado con óleo, témpera y carboncillo. Aquí, Laffón nos demuestra que bastan unos pocos elementos sencillos para crear grandes composiciones.






La última de sus series, que se remonta a los años 2017-2020, es la que se dedica a las salinas de Bonanza, cercanas a su casa y taller.






En resumen, como habréis apreciado en estas dos entradas, la exposición me gustó mucho, no solo por la habitual profesionalidad del Museo Thyssen, sino por haber conocido a una artista tan singular. Fuentes: página web del museo y catálogo de la exposición.

jueves, 1 de octubre de 2026

Carmen Laffón I

Cuando el Museo Thyssen-Bornemisza anunció esta exposición temporal (junio-septiembre de 2026) no había oído hablar de Carmen Laffón. Luego, por casualidad, vi un primer cuadro suyo en la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, solo que allí no dejan hacer fotos como en el museo.

Esta pintora y escultora sevillana (1934-2021), fue la segunda mujer en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid como académica de número. La exposición incluía 77 obras, entre óleos, carboncillos y esculturas, que se organizaban en nueve secciones dedicadas a sus iconografías más frecuentes –la muñeca Marcelina, la cuna, los cestos, los armarios, el Coto de Doñana, las viñas, la cal y las salinas–.





Con el transcurrir de los años, la autora pasa del realismo hasta la abstracción. Sus interiores están ocupados por objetos cotidianos como cestos, máquinas de coser y armarios, mientras que los exteriores están relacionados con su vida en Sevilla y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y recogen azoteas, vistas urbanas y paisajes.






En la extensa obra de la artista, realizada entre 1956 y 2021, destacan principalmente dos géneros clásicos, las naturalezas muertas y el paisaje. En sus últimos 25 años explora nuevos motivos en series como las de la viña, la cal o las salinas, que plasma en grandes formatos que sorprenden por su modernidad.

A pesar de mantenerse fiel al arte figurativo, lo cual significaba ir a contracorriente, fue receptiva al informalismo y la abstracción de los miembros del Grupo de Cuenca, con quienes mantuvo una gran amistad. Por ello, su leguaje artístico no es tan fácil de definir o clasificar.







Marcelina, a la que pinta hasta en seis ocasiones, es una muñeca que encuentra en casa de una amiga, precursora de su serie dedicada a las cunas, de las que había dos ejemplos en la exposición. Las naturalezas muertas le permiten experimentar en estudio y con objetos cotidianos diferentes técnicas de pintura. En ellos, el entorno suele quedar difuminado.










Hoy lo dejamos aquí, con la intención de publicar una segunda entrada en unos días. Fuentes: página web del museo Thyssen, catálogo de la exposición y elaboración propia.