domingo, 12 de febrero de 2012

Berlín

Como ya sabéis, en enero siempre tengo que trabajar un fin de semana, cada vez en un destino diferente, y este año le ha tocado a Berlín. El hotel estaba al lado de la puerta de Brandenburgo y aproveché para sacar alguna foto nocturna a pesar del frío.



Ya van dos visitas a la capital alemana y todavía no he visto el sol. Llovió todo el tiempo, aunque esta vez tampoco importaba mucho porque apenas si salimos del hotel un rato el sábado por la mañana para dar una vuelta en microbús. Casi todas las fotos corresponden a mi primera visita, en agosto de 2005.

Entonces la encontré llena de obras, con museos cerrados y un tiempo desabrido. Pero me llamó la atención la vida nocturna, la cantidad de gente joven con ganas de marcha y el aire desenfadado que se respiraba por todas partes.




También me gustó mucho Postdam, a pesar del mal tiempo.




El palacio de Charlottenburg


 y la cúpula del Reichstag,



 sin olvidar los trozos de muro ni el monumento al Holocausto de Eisenman.




Ahora me he encontrado con una ciudad con menos obras y con unos berlineses simpáticos y amables. Estuvimos en un buen hotel, pero eché de menos tener algo de tiempo libre. Tendré que volver cuando haga menos frío.

martes, 31 de enero de 2012

Amigo del museo del Prado

Después de pensarlo algún tiempo por fin me hice amigo del Prado. Vivir en Madrid y perderse la oportunidad de visitarlo a menudo me parece un pecado, sobre todo cuando suelen traer exposiciones tan interesantes como la presente. Me parece también una forma estupenda de ayudar a su conservación.


El Hermitage en el Prado nos trae algunos de los tesoros de San Petersburgo. Ya la he visto dos veces y no descarto volver ahora que puedo hacerlo cada vez que quiera.

El enlace os da una idea de lo expuesto a los que no podáis acercaros por Madrid. Rembarndt, Durero, Tiziano, Renoir, Caravaggio, Canova, Fabergé, etc. La lista es interminable y todas las obras son de primera calidad.



También hay joyas antiguas que no pude ver cuando estuve en Rusia, como este peine.


O como este ramo de acianos de Fabergé. No es un vaso con agua, sino cristal de roca tallado.


Y luego está la colección permanente. Hace un par de domingos pasé un par de horas en las salas dedicadas a la pintura holandesa, un aperitivo comparado con lo que me queda por ver.

domingo, 15 de enero de 2012

A Day Made Of Glass


El estadounidense museo del cristal de Corning está detrás de este vídeo que dura unos cinco minutos y que me llegó hace unos meses. En él se nos muestra un posible escenario futuro en el que el cristal desempeña un papel preponderante en nuestras vidas.


No sé si será como lo pintan; probablemente no. Lo que es seguro es que en diez años habremos incorporado nuevas tecnologías con las que ahora ni siquiera soñamos.

Sólo hay que echar un vistazo al último medio siglo Nos hemos desligado del cable del teléfono, cargamos con una enciclopedia que apenas pesa unos gramos y ocupa menos que un paquete de tabaco, mientras nos comunicamos en tiempo real con personas que viven al otro lado del Globo. Por no hablar de los avances en medicina y en muchos otros campos.

Las próximas décadas nos traerán nuevos avances y pienso que no estamos en absoluto preparados para sacarles partido. Seguimos anclados en el pasado, con una educación que será sin dudas insuficiente y como de costumbre, tendremos que adaptarnos a posteriori.

Es curioso, porque escribí esta entrada hace tiempo y ya he tenido que cambiarla. Viendo Días de cine me encontré con estas palabras de Michel Hazanavicius, el director de The Artist:

"La vida cambia a mucha velocidad. Antes, en el siglo XIX, a lo largo de la vida de una persona el mundo no cambiaba sustancialmente. Ahora naces en uno y mueres en otro completamente distinto al que no perteneces".



Por cierto, la película es muda, está hecha en blanco y negro y su historia ha sido contada mil veces, pero tiene un ritmo que ya querrían muchas otras. No le falta ni le sobra nada.