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lunes, 20 de julio de 2015

Los Alpes desde el aire

Después de haberme levantado a las cinco de la mañana para tomar el primer vuelo a Madrid, los controladores aéreos franceses, colectivo que pasa más tiempo de huelga que trabajando, y a los que deseo el mismo bien que ellos me desean a mí, nos dio la oportunidad de ver los Alpes desde el cielo.

Hora y media dentro del avión a la espera de un slot para despegar que nunca llegaba. Al final, el comandante decidió cambiar la ruta y sobrevolar parte del Mediterráneo, por lo que pude entretenerme haciendo algunas fotos. No han quedado muy allá, pero esto es lo que hay.

Este es el Lago de los Cuatro Cantones, con el monte Rigi y el lago de Zug en primer término; a la derecha está Lucerna.









Me pregunto si ese pico que se ve ahí en medio es el Mont Blanc. Creo que no, lo imagino más al sur y menos rodeado de montañas, pero quién sabe.    


Así se ve la costa española desde el aire.


Al día siguiente, por el mismo motivo, y después de otro madrugón e idéntico retraso, volví a verlos camino de vuelta a Suiza. En mi caso sólo sufrí ciertas incomodidades, pero imagino la cantidad de reuniones canceladas, conexiones perdidas, vacaciones en el aire (nunca mejor dicho), etc. por el capricho de unos pocos y me indigno.    

miércoles, 4 de marzo de 2015

Volando voy ...

Hacía tiempo que no se me juntaban tantos viajes de trabajo.

Si no he aparecido mucho por vuestros blogs es porque me he pasado medio mes de febrero yendo de un sitio para otro. Cuatro países en una semana ha sido ya el colmo, pero hubo más.

Sin ánimo de ser exhaustivo ni de cansaros con mis andanzas os dejo algunas fotos.

Estos son los Picos de Europa, en el norte de España.


Mar de nubes volviendo de Alemania.



Los Alpes al fondo. Lástima que el móvil no dé para más y haya que tirar de imaginación.    


La costa de Miami me pilló medio dormido y para cuando encendí el móvil ya era tarde y la mejor vista había pasado. Iba con un compañero que no tenía la ESTA y las casi dos horas de espera en inmigración nos hicieron perder la conexión.    



Que conste que fui a trabajar, ¿eh?

El domingo por la mañana lo tenía libre, y al ver esto desde mi hotel, decidí dar un paseo por los alrededores.


No es habitual disfrutar de un día así de soleado en mi bello cantón.







Como veis, me conformo con poco, algo de sol y una hora caminando en torno a mi hotel me bastan para ser feliz.