martes, 8 de julio de 2014

Zug – Ciudad antigua


Es el fin de semana anterior a la Semana Santa. Disfrutamos de buen tiempo y he decidido quedarme en Zug. El sábado salgo a caminar sin rumbo fijo y al llegar a la altura del casino decido girar a la izquierda y subir por la colina.


Paso junto al museo de la ciudad, pero no entro, lo dejo para un día que esté lloviendo.



Sigo ascendiendo, callejeando por lugares que no había visto hasta ahora a pesar de tenerlos tan cerca.






Una amiga que vive por aquí me ha dicho que los árboles están preciosos. Lástima que el día se fuese nublando porque la luz suave de la mañana estaba siendo preciosa.





Exploro nuevos caminos mientras asciendo aún más. Seguro que por aquí puedo ir hasta Zugerberg, pero eso lo vamos a dejar para otro día.




Desciendo entonces por calles nuevas, admirando las casas, cuyos jardines comparten espacio con prados llenos de ovejas y alguna que otra vaca.



El domingo amanece más soleado y regreso para tomar fotos nuevas de los árboles, aunque esta primera pertenece a mi recorrido habitual hacia Obervil.









En algunas granjas venden tulipanes a un franco. Dejas el dinero en una cajita y cortas tú mismo las flores. Me gustaría saber cuánto tiempo durarían tulipanes y dinero en España. ¡Qué envidia!.



Lástima que la buena educación escasee tanto al sur de los Pirineos.