Soy consciente de que os traigo un poco para allá y para acá. Mientras algunos me deseáis que lo pase muy bien en Nueva Zelanda, otros dicen haberme visto por Egipto y hay quien todavía me hace en Canadá. Es lo que tiene mezclar entradas con viajes pasados, algunos de hace bastantes años.
Para terminar de liar un poco la cosa, os traigo un reportaje de mi reciente excursión al Parque Nacional de Cabañeros, a la Ruta del Chorro, para ser más exactos. La ruta comienza por una pista forestal donde un par de simpáticas guardas nos dieron algunas indicaciones.

Tampoco es que hiciera mucha falta, porque el sendero no tiene pérdida, pero siempre se agradece un poco de atención. Nos daba algo de miedo pasar calor, pero el aire era relativamente fresco, había sombra abundante y los 28º se llevaban bien.
El bosque es de tipo mediterráneo, con robles, fresnos, encinas y algún alcornoque. También hay monte bajo, con brezos y jaras.

La senda es muy fácil, tiene algo de pendiente, pero ésta es muy suave. Después de caminar como una hora llegamos a la cascada de El Chorro, de unos quince metros de altura. No lleva mucho agua, pero hay que considerar que es verano.

El ambiente es fresco y relajado. Estamos rodeados de árboles y se agradece su sombra.

Nos hizo un día estupendo, como podéis observar.
