No es tan fiero el
león como lo pintan, y el invierno aquí ha sido bien suave hasta ahora. Apenas
hemos bajado de los cero grados. Me dicen que es pronto para cantar victoria,
pero ya estamos en marzo y los días cortos van quedando atrás.
Después de un mes
sin ver el sol da gusto recuperar los paseos al borde del lago, camino de
Oberwil, porque aunque la temperatura sea baja sólo hay que abrigarse bien. Por
otro lado, la luz es bonita e invita a tomar fotos por mucho que las tenga
repetidas.
Con la llegada del
buen tiempo se respira un ambiente más optimista e incluso el agua parece más
azul.
Este banco, algo
apartado y con bonitas vistas, es un buen lugar para leer un rato.
El domingo desayuno
junto al lago. Hay más visibilidad que otras veces y se ven mejor las montañas
que hay al sur. Zug parece incluso bonita vista desde aquí, camino de la
estación.
Mi banco del verano
me espera, pero no puedo dedicarle mucho tiempo porque he quedado en Zürich a
tomar unas cervezas en Zeughauskeller.
Ya he probado todas las cervezas de la carta salvo
una. La sirven en una copa enorme, aunque no la llenan del todo. Menos mal,
porque le echan aguardiente que luego flambean antes de añadir la cerveza
Es curioso, pero
este lugar me parecía mucho más grande antes. Fue edificado en 1487 y el nombre
de Zeughaus señalaba que aquí se almacenaban y reparaban todo tipo de armas.
Keller es bodega o sótano en alemán.
En 1867 se
construyó un nuevo edificio al que fueron trasladadas las armas mientras este
fue utilizado como residencia. En 1926 se convirtió en la cervecería que
conocemos ahora.
Da
igual la hora del día; siempre está lleno de turistas y de suizos.
