domingo, 3 de agosto de 2014

Jungfrau

Los que me seguís habitualmente recordaréis una excursión fallida a Interlaken. Me quedé entonces con ganas de subir al Jungfrau, pero conseguí desquitarme en Semana Santa.

Aparcamos en Interlaken Ost, donde nos informaron del recorrido y del precio, unos CHF200. Aquí se pagan pocos impuestos, pero luego las cosas no son baratas, y los billetes de tren menos. No obstante, prefiero este sistema al engañabobos del todo gratis que en realidad está pagado vía deuda o impuestos.

Desde allí tomamos un tren con destino Kleine Scheidegg, pasando por Lauterbrunnen. El tren gana enseguida altura y pronto vimos las primeras nieves. Como podéis observar se trata de un tren cremallera.





En Kleine Scheidegg cambiamos de tren y pasamos a otro más pequeño que nos llevó hasta la cumbre, que está a 4.158 metros sobre el nivel del mar. Al principio disfrutamos el paisaje, pero luego un túnel larguísimo nos privó de las vistas.


Hicimos un par de brevísimas paradas para admirar el panorama protegidos por gruesos cristales.





Una vez llegamos a lo que llaman “The Top of Europe”, lo primero que notamos fue la falta de presión. Estábamos a 3.454 metros de altura, mis pulmones se quejaban y me costaba respirar.

El tren nos dejó en un engendro de edificio formado por tiendas de recuerdos y cafeterías de comida rápida atiborradas de turistas, en su gran mayoría asiáticos. Escapamos como pudimos y nos asomamos al exterior soportando estoicamente los nueve grados bajo cero.

Había muy poca visibilidad.



Regresamos dentro para ver algunas de las atracciones, como este palacio de hielo en el que hay algunas esculturas y un suelo muy resbaladizo.



El tiempo mejoró y las nubes se fueron, así que volvimos a salir. El viento era fuerte y las manos se nos congelaban, pero las vistas merecían la pena. Poco a poco las nubes se fueron apartando y pudimos admirar las montañas.






La nieve se acumulaba en las laderas.




Subimos otros 118 metros, esta vez en un veloz ascensor hasta el centro de investigación, el punto más alto de la visita, y regresamos por el mismo túnel por el que habíamos ascendido. En Kleine Scheidegg tomamos un camino diferente para llegar a Interlaken.






De vuelta al valle la nieve desaparece y los prados la sustituyen.




miércoles, 23 de julio de 2014

Paseo a la salida del trabajo

Hace meses que tomé estas fotos, pero como siempre, voy con retraso con las actualizaciones del blog.

Era el primer lunes de mayo y ya hacía tiempo que los días eran más largos. Como la temperatura era buena cogí la radio y me fui de paseo por la orilla del lago.



La luz de la tarde, esa que tanto me gusta en las fotos, estaba a punto de dejar paso al crepúsculo.




Atesoro ya muchos atardeceres, pero no tenía fotos desde esta parte del lago.





Además, cada uno es diferente.




Oberwil está a cinco o seis kilómetros, la distancia perfecta para darse una vuelta y despejarse. Lo malo es que últimamente no para de llover.