No
acostumbro a abandonar los blogs así como así, a dar la espantada sin avisar,
pero es que he tenido un mes de junio completamente atípico en el que me ha
pillado el toro. Primero por una sobrecarga de trabajo y de viajes inesperados
por motivos laborales, segundo porque me he complicado yo solito los fines de
semana con excursiones varias, sin pasar en casa uno solo de ellos, y tercero,
porque llegaron las vacaciones sin que pudiera sentarme un rato a contároslo a
pesar de tener la entrada medio redactada.
Ya
estoy en Zug, pero en dos semanas me vuelvo a marchar. Después vendrá el llanto
y el crujir de dientes, sin más descansos hasta Navidad, pero ya cruzaremos ese
puente cuando llegue.
La
verdad es que nunca pensé que regresaría a la “insegura, cálida y barata”
Suiza, pero así es como me siento ahora, recién aterrizado desde Islandia,
demostrando que en esta vida todo es relativo
Tiempo
habrá de comentaros cómo nos fue por allí arriba, cuando haya terminado al
menos de deshacer las maletas. Hoy solo pretendo retomar (eso espero) el ritmo
habitual de publicaciones en mis blogs y pasar a visitaros.
Lo
intenté, pero no pude resistirme a poner algunas fotos.

















