Tantos años queriendo dedicarle una entrada a este maravilloso mago y al final la hago ahora, aprisa y corriendo por causa de su reciente fallecimiento. No he tenido tiempo ni de buscar un autógrafo suyo que anda por casa.
Nacido en Madrid en 1942, conoció la magia a la edad de cuatro años, cuando sus padres lo llevaron a un teatro a ver a un mago, y desde ese momento decidió iniciar su aprendizaje. Más tarde, empezó a actuar como payaso y titiritero, prácticas que le darían aún más desenvoltura en el arte de la comedia, porque verle actuar era ya de por sí un espectáculo, antes incluso de tocar las cartas.
La Wikipedia le dedica un extenso artículo donde se mencionan actuaciones y premios a lo largo de una muy fructífera carrera. Por nombrar solo un par, en 2011 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, y en 2019 la Medalla de Oro de Madrid.
Imagen: Archivo AFP
Todos le conocimos gracias a la televisión, pero yo tuve la oportunidad de verle a menudo en Madrid, en un lugar llamado La cripta mágica, que hace honor a su nombre. Era un sitio pequeño, que te permitía verle desde muy cerca y subir con él al escenario sabiendo que serías objeto de sus inocentes bromas.
Pero lo mejor llegaba al finalizar el espectáculo. La mayoría de los asistentes se iban y nos quedábamos una docena de admiradores. Entonces, se sentaba a la mesa con nosotros y nos hacía sus increíbles trucos justo delante de nuestras narices. Ni que decir tiene que nunca fuimos capaces de pillarle. Nos ha dejado el que, sin duda, fue el mejor mago en su especialidad. Sirva esta humilde entrada como recuerdo y agradecimiento.
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