domingo, 3 de abril de 2016

Semana Santa en Suiza I

Después de dos Semanas Santas pasadas por agua, mi insistencia ha tenido premio, ya que el fin de semana del Domingo de Ramos por fin hizo sol, si bien no en toda Suiza, sí al menos en las montañas.

El sábado fuimos al Piz Gloria.


Después de un invierno menos frío de lo habitual había bastante nieve, pero menos de la que esperaba. Fuimos tarde y no había tampoco demasiada gente.


De todas formas, el paisaje, con el  Eiger, el Mönch y el Jungrau en el horizonte sigue siendo espectacular, y el balcón de suelo transparente continúa excitando nuestros sentidos más primarios.




Ya conocéis el lugar, porque hablé de él en estas otras entradas, I y II, así que no me extiendo mucho. Tomamos el segundo funicular, hasta el lugar donde rodaron la película de James Bond, y, desde allí, gozamos de estas maravillosas vistas de los Alpes.






El domingo, volvimos a subirnos a un buen puñado de trenes para acercarnos al Glaciar Aletsch, que ya os mostré en esta otra entrada. Entonces era al final de un verano caluroso, y en estas dos fotos se puede apreciar la diferencia. En el horizonte, más cerca de lo que está en realidad gracias al zoom, encontramos el Cervino. 




Algunos accesos estaban cerrados y otros sólo eran aptos para los esquiadores, pero la vista desde el Eggishorn seguía siendo espectacular. El mayor glaciar continental de Europa, el segundo del continente, nos tuvo ocupados durante bastante tiempo, hasta que nos sorprendió el último viaje del funicular.




En septiembre, caminamos hasta esa cruz que aparece ahora casi enterrada en la nieve.




Son muchas horas de tren, pero el viaje en sí merece la pena, ya que la sucesión de lagos, montañas y estaciones de esquí lo hacen muy agradable. La vuelta, ya oscurecido, es quizás un poco más pesada, pero con estos paisajes cualquiera se resiste a salir de casa.