domingo, 29 de junio de 2008

Alphonse Mucha

Esta mañana me he pasado por el edificio de Caixa Forum de Madrid, para ver una exposición sobre Alphonse Mucha (1860-1939).


La muestra está dividida en cuatro partes principales que nos van mostrando la diferentes facetas de este cartelista y diseñador checo. Así, en Teatro, vemos sus obras relacionadas con el mundo del espectáculo, los carteles que le hicieron famoso – gustaban tanto, que la gente los arrancaba de las paredes para llevárselos – pero también dibujos de escenarios y de vestuario. Fue la actriz Sarah Bernhardt la que le descubrió en 1894.



En Belleza, la segunda parte, se muestran todas esa figuras femeninas, sugerentes, y seductoras que protagonizarían la mayor parte de su obra. Por su estudio parisino pasaron muchas modelos diferentes, pero con características muy similares. Mujeres voluptuosas y pícaras, que Mucha dibuja rodeadas de una naturaleza exuberante.



Misterio nos muestra su lado más oculto y esotérico. Fue masón, iniciado en la Gran Logia de París, se relacionó con otros esoteristas de la época y algunas de sus obras están plagadas de pequeños detalles visibles sólo para los iniciados.



Modernidad cierra la exposición con sus obras más comerciales, dedicadas esencialmente al mundo de la publicidad. Un mundo que se estaba reinventando, en el que se hablaba un nuevo lenguaje, expresado a través de los carteles y de una incipiente fotografía.




Fotos de modelos, del propio autor y de sus amigos, pero también del París de 1900 y de su Exposición Universal. Fotos de una gran calidad técnica, que demuestran que Mucha les concedía mucha importancia. Hay que recordar que en aquellos años la fotografía aún no era considerada como una expresión artística.

La exposición se completa con dibujos, joyas diseñadas por él mismo, sellos, postales, billetes de banco y, sobre todo, con un vídeo de diez minutos sobre la Epopeya Eslava, veinte lienzos gigantescos en los que se representan la historia de su país de origen. Un trabajo que le llevaría veinte años y que se puede ver en la ciudad checa Moravsky Krumlov.


Mucha creó una moda, un estilo que luego sería tan copiado que sus diseños nos resultan familiares a pesar de desconocer quién era él, un artista cuyo nombre quedaría vinculado para siempre al mejor Art Nouveau.

En Madrid se podrá ver hasta finales de agosto. Después viajará a Barcelona.

lunes, 23 de junio de 2008

Paul von Letow

De la trilogía que Javier Reverte ha dedicado a sus viajes por África me he leído el primero, titulado El sueño de África, y estoy con el segundo, Vagabundo en África. Me están gustando mucho y aprovecho para recomendarlos.

En ambos, el autor intercala sus propias impresiones con relatos interesantes sobre la historia del continente. Este que os traigo hoy, es uno de ellos, y trata de un hombre que perdió una guerra sin que le ganaran una sola batalla. Reverte esboza la historia en unas pocas páginas, el resto lo he obtenido investigando por Internet.

Paul von Lettow-Vorbeck nació en Prusia en 1870 y era hijo de un oficial, lo que sin duda influyó en que se decantase por la vida militar. En 1913 fue nombrado comandante supremo de las fuerzas alemanas en África del Sur, en la actual Namibia.

Imagen de Wikipedia


Llegó a Mombasa unos meses antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, en el mismo barco que Karen Blixen, la autora de Memorias de África, de quien se dice que fue la mejor escritora y la peor granjera que pasó por África, pero esa es otra historia.

En 1916 todas las colonias alemanas habían caído en manos de los aliados, salvo
Tanganika, donde von Lettow mantuvo en jaque a más de 300.000 aliados con sus 11.000 hombres. Como Berlín había dejado de enviarle municiones tuvo que cambiar la estrategia, dedicándose a la guerra de guerrillas.

Hasta 130 generales lucharon contra él en cuatro años. Causó 60.000 bajas en sus enemigos y terminó la guerra con 155 oficiales de los 258 que la comenzaron con él. No perdió una sola batalla y cuando entregó sus armas tras recibir noticias de la rendición alemana en Europa, el 90% de ellas se las había arrebatado al enemigo, incluyendo uniformes y municiones.

Según cuenta Javier Reverte en su libro, un oficial inglés comentó con ese humor tan británico, que en realidad no estaba rindiendo sus armas, sino devolviendo lo que había tomado prestado.





A su vuelta a Alemania fundó un partido político, el Partido Nacional del Pueblo de Alemania, y se opuso a Hitler, quien, temiendo que su reputación de héroe nacional le causara problemas, hubo de conformarse con mantenerle bajo arresto domiciliario durante la Segunda Guerra Mundial

Paul von Lettow murió en 1964, el mismo año en el que el Parlamento Alemán acordaba, al fin, pagar los sueldos y pensiones que se debían a los
askaris (soldados zulúes que habían luchado con él) de la Schutztruppe, el ejército colonial del imperio alemán.

No es que pretenda hacer apología de la guerra, ni mucho menos, pero la anécdota me pareció curiosa y despertó mis ansias de aprender más sobre la colonización de África.

jueves, 19 de junio de 2008

De vuelta

He regresado, sano y salvo, pero estoy muy ocupado. Sí, yo también tengo que trabajar de vez en cuando, como casi todos los mortales y esta semana está siendo bastante durilla.

Contestaré a los comentarios de la entrada anterior en cuanto tenga algo de tiempo; después tengo que pasar por todos vuestros blogs para ver qué tal os va. Las fotos tendrán que esperar un poco más, me temo, porque son muchas y hay que seleccionar. Os dejo una, para ir abriendo boca. Corresponde a la Cueva de Lacave.


Como imaginaréis, esto es sólo el aperitivo, pero antes de subir más, quiero ver lo que habéis publicado en mi ausencia. Eso sí, dadme algo de tiempo.