La Fundación Amigos del Museo del Prado ha donado al Museo este cuadro de Goya, por lo que pasa a formar parte de la colección permanente, rellenando huecos en la línea temporal del genial pintor aragonés. Antes, había pertenecido a la Fundación Selgas-Fagalde, que lo conservó durante un siglo en la Quinta de Selgas, en El Pito, Cudillero. El cuadro fue pintado en Roma con ocasión de un concurso convocado en Parma en 1770, pero no sería hasta 1993 que fue atribuido a Goya, pues primero fue comprado como anónimo y después se atribuyó la autoría a Corrado Giaqinto. Aunque Goya recibió una mención, no ganó el concurso por no someterse a algunas de las normas.
Un acuerdo entre el Museo del Prado y la Fundación asturiana permitió el préstamo temporal por seis años a cambio de la restauración de varias obras. En 2020, fue adquirido por 3,3 millones de euros que han salido de las aportaciones que 40.000 amigos del museo hemos realizado en los últimos 40 años. Aunque coopero desde hace bastante menos tiempo, ello no quita que anime a otros a hacer lo mismo. La cuota anual no es tan alta, y si además resides fiscalmente en España, lo que no es mi caso, Hacienda te devuelve una buena parte. Es una forma de apoyar la cultura y el patrimonio nacionales.






















































