Mostrando entradas con la etiqueta Pintores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintores. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de abril de 2021

Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes

La Fundación Amigos del Museo del Prado ha donado al Museo este cuadro de Goya, por lo que pasa a formar parte de la colección permanente, rellenando huecos en la línea temporal del genial pintor aragonés. Antes, había pertenecido a la Fundación Selgas-Fagalde, que lo conservó durante un siglo en la Quinta de Selgas, en El Pito, Cudillero. El cuadro fue pintado en Roma con ocasión de un concurso convocado en Parma en 1770, pero no sería hasta 1993 que fue atribuido a Goya, pues primero fue comprado como anónimo y después se atribuyó la autoría a Corrado Giaqinto. Aunque Goya recibió una mención, no ganó el concurso por no someterse a algunas de las normas.

Un acuerdo entre el Museo del Prado y la Fundación asturiana permitió el préstamo temporal por seis años a cambio de la restauración de varias obras. En 2020, fue adquirido por 3,3 millones de euros que han salido de las aportaciones que 40.000 amigos del museo hemos realizado en los últimos 40 años. Aunque coopero desde hace bastante menos tiempo, ello no quita que anime a otros a hacer lo mismo. La cuota anual no es tan alta, y si además resides fiscalmente en España, lo que no es mi caso, Hacienda te devuelve una buena parte. Es una forma de apoyar la cultura y el patrimonio nacionales.

viernes, 17 de abril de 2020

Historia de dos pintoras


Es la última exposición temporal que he visto en el madrileño Museo del Prado, y, por una vez, no he esperado demasiados meses o incluso años para hacer la entrada, porque he podido leerme el catálogo (de donde he sacado la mayor parte de la información) en un tiempo razonable. No obstante, ciertos acontecimientos han trastocado mis planes, por lo que ciertas partes de esta entrada no se corresponden con la situación que vivimos.


Dos pintoras, Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana de las que un servidor no tenía noticias hasta la fecha, pero que desempeñaron un papel importante en su momento, ahora rescatado.


Sofonisba (1535 – 1625) era de origen noble y vino al mundo en Cremona, falleciendo en Palermo, no sin pasar antes catorce años en la Corte española de Felipe II. Por lo visto se convirtió pronto en una celebridad, ya que si bien la ciudad italiana formaba parte del imperio español, también gozaba de un gobierno local que favorecía la formación de las mujeres. Cuatro de sus cinco hermanas también fueron pintoras, mientras que su hermano estudiaría música.



Su nombre hace referencia a la joven aristócrata que se sacrificó por su familia y por su pueblo tras la derrota cartaginesa frente a las tropas romanas de Escipión (203 a.C.)



No son muchas las obras que han sobrevivido, apenas medio centenar, pero el catálogo seguirá creciendo conforme se le vayan atribuyendo más pinturas cuya autoría es puesta en duda en la actualidad. Sofonisba demostró desde un principio tener unas cualidades excepcionales para el retrato, destacando el dibujo, y varios de los lienzos mostrados en la exposición son autorretratos.


En España hubo de someterse, sin embargo, a las convenciones sobre la imagen del rey y de su familia, que no permitían demasiadas libertades creativas. A su regreso a Italia, los retratos quedaron relegados a un segundo plano, siendo reemplazados por obras de temática religiosa.



Según la Wikipedia, podemos verlas en Bérgamo, Budapest, Madrid (Museo del Prado y Museo Lázaro Galdiano), Milán (Pinacoteca de Brera), Nápoles, Siena y Florencia (Galería Uffizi).


La otra protagonista de la exposición es Lavinia Fontana (1552 – 1614), nacida en Bolonia, otra ciudad en la que se fomentaba la formación académica.


En este caso nos encontramos con la hija de un notable pintor que la inició en otros temas más allá de los tradicionalmente femeninos (bodegones, flores, pequeños retratos, miniaturas, etc.), produciendo obras de temática religiosa o mitológica además de retratos.


Pronto se convirtió en una celebridad local al frente de su propio taller, trabajando además en Florencia y Roma. No sabemos cuántas obras conocía de Sofonisba, pero hay demasiados elementos coincidentes como para que sus cuadros sean fruto de la casualidad. Como curiosidad, los autorretratos de ambas son los primeros en los que se representa a una mujer tocando música.


En 1611 se acuñó una moneda en su honor, realizada por el escultor Felice Antonio Casoni.


Según la Wikipedia, fue elegida pintora oficial de la corte del Papa Clemente VIII. También obtuvo el mecenazgo de los Boncompagni, y fue miembro de la Academia di San Luca. Tras la muerte de Clemente VIII en 1605, fue designada retratista de la corte del Papa Paulo V.


Llegó a pintar desnudos, tanto masculinos como femeninos, en sus pinturas religiosas y mitológicas de gran formato, lo que era excepcional en una pintora.


Casada con un compañero de profesión, solo tres de sus once hijos superaron la adolescencia y la sobrevivieron.


Se tiene constancia de 135 obras suyas, aunque sólo se conservan 32 fechadas y firmadas.


El Museo del Prado no permite hacer fotos en sus exposiciones temporales, de modo que os muestro las que he conseguido en la Wikipedia.


Para terminar, os recomiendo la visita a la exposición, que consta de 65 obras, 56 de ellas pinturas, procedentes de una veintena de colecciones europeas y americanas. O en su defecto, porque al final he ido retrasando esta entrada, que buceéis por la Red en busca de estas dos fascinantes (y desconocidas) pintoras.

miércoles, 27 de agosto de 2014

H. R. Giger

Semana Santa de este año. Habíamos planeado alquilar un coche y ver parte de Suiza, pero el tiempo no acompañó en absoluto y terminamos refugiándonos de la lluvia donde pudimos.

Uno de los lugares escogidos fue el bonito pueblo de Gruyeres, al que dedicaré otra entrada, porque en la de hoy nos detenemos en el museo de H. R. Giger, un pintor y escultor suizo nacido en 1940. No esperábamos ver este museo, y menos aquí, ya que él era oriundo del cantón de los Grisones; fue una agradable sorpresa.




Quizás no hayáis oído hablar de él, pero seguro que conocéis el monstruo de la película Alien, de Ridley Scott (1979). Pues bien, el bicho, por el que consiguió el Óscar a mejor diseño escénico, está basado en su obra. Luego colaboraría en otras películas.




Una obra bastante explícita en la que seres humanos y máquinas a menudo están conectados. He seleccionado las fotos más “normales” y hay un apartado dentro del museo reservado sólo para adultos, aunque a decir verdad todo él es bastante subido de tono. Una señora que iba con su hija de seis años incluso pidió que le devolviesen el dinero, pero hay carteles de advertencia en la entrada y se supone que uno ya tiene una idea de lo que va a ver.




Giger, que había estudiado arquitectura se dedicó desde muy joven a este arte que el mismo denominó biomecánico.





No dejaban hacer fotos dentro del museo, así que todas (excepto las del exterior) las he sacado de Internet. No me parece mal que no permitan sacar fotos pero eché de menos un buen libro a la salida de la visita. Un punto negativo para el autor y una lástima, porque hay pocas imágenes del museo en la Red.




Escribí esta entrada a principios de mayo, apenas días antes de que el autor falleciera como consecuencia de una caída.