Después de haberme levantado a las
cinco de la mañana para tomar el primer vuelo a Madrid, los controladores
aéreos franceses, colectivo que pasa más tiempo de huelga que trabajando, y a
los que deseo el mismo bien que ellos me desean a mí, nos dio la oportunidad de
ver los Alpes desde el cielo.
Hora y media dentro del avión a la
espera de un slot para despegar que nunca llegaba. Al final, el comandante
decidió cambiar la ruta y sobrevolar parte del Mediterráneo, por lo que pude
entretenerme haciendo algunas fotos. No han quedado muy allá, pero esto es lo
que hay.
Este es
el Lago de los Cuatro Cantones, con el monte Rigi y el lago de Zug en primer
término; a la derecha está Lucerna.
Me
pregunto si ese pico que se ve ahí en medio es el Mont Blanc. Creo que no, lo
imagino más al sur y menos rodeado de montañas, pero quién sabe.
Así se ve la costa española desde el
aire.
Al día
siguiente, por el mismo motivo, y después de otro madrugón e idéntico retraso,
volví a verlos camino de vuelta a Suiza. En mi caso sólo sufrí ciertas
incomodidades, pero imagino la cantidad de reuniones canceladas, conexiones
perdidas, vacaciones en el aire (nunca mejor dicho), etc. por el capricho de
unos pocos y me indigno.



















