lunes, 20 de julio de 2015

Los Alpes desde el aire

Después de haberme levantado a las cinco de la mañana para tomar el primer vuelo a Madrid, los controladores aéreos franceses, colectivo que pasa más tiempo de huelga que trabajando, y a los que deseo el mismo bien que ellos me desean a mí, nos dio la oportunidad de ver los Alpes desde el cielo.

Hora y media dentro del avión a la espera de un slot para despegar que nunca llegaba. Al final, el comandante decidió cambiar la ruta y sobrevolar parte del Mediterráneo, por lo que pude entretenerme haciendo algunas fotos. No han quedado muy allá, pero esto es lo que hay.

Este es el Lago de los Cuatro Cantones, con el monte Rigi y el lago de Zug en primer término; a la derecha está Lucerna.









Me pregunto si ese pico que se ve ahí en medio es el Mont Blanc. Creo que no, lo imagino más al sur y menos rodeado de montañas, pero quién sabe.    


Así se ve la costa española desde el aire.


Al día siguiente, por el mismo motivo, y después de otro madrugón e idéntico retraso, volví a verlos camino de vuelta a Suiza. En mi caso sólo sufrí ciertas incomodidades, pero imagino la cantidad de reuniones canceladas, conexiones perdidas, vacaciones en el aire (nunca mejor dicho), etc. por el capricho de unos pocos y me indigno.    

viernes, 10 de julio de 2015

Múnich III

Esta tercera entrega sobre Múnich se publica con nada menos que un año de retraso, pero es que no doy abasto, lo cual, creo, es buena señal.

Se nota que ahora tengo la ciudad alemana más cerca, porque las visitas se han hecho más frecuentes. En esta ocasión me acerco por un sitio nuevo, el Allianz Arena y por otro en el que ya estuve hace ahora casi tres décadas, el parque olímpico.



La tarde se había cubierto de nubes y amenazaba lluvia, así que nos acercamos al campo del Bayern de Múnich. Era tarde y los tours por el césped estaban completos, de modo que tuvimos que conformarnos con la sala de trofeos y el museo, donde te cuentan la historia de este prestigioso club fundado en 1900. Allí estaban sus 24 títulos de Liga (ya 25) y sus cinco copas de Europa entre otros muchos logros.    




El domingo, todavía con algunas nubes, fuimos al parque olímpico – Olympiapark – que fue construido para los Juegos Olímpicos de 1972. El día anterior habíamos visto una maqueta.    


Una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad, ocupa más de trescientas hectáreas, acoge un parque de atracciones y es un lugar ideal para pasear.    


Comenzamos la visita por el estadio olímpico, que es una obra de arte en sí mismo. La estructura construida por Frei Otto es muy original y aún resiste el embate del tiempo.    




El estadio tiene capacidad para algo menos de setenta mil espectadores y ha sido escenario de múltiples acontecimientos deportivos tras las olimpiadas, aunque la construcción del Allianz Arena en 2005, lo relegó a un segundo plano en lo que al fútbol se refiere.    






Nos dimos luego una vuelta por el parque de atracciones bajo un sol suave y agradable.    




Pasamos junto a la Olympiaturm, la torre de televisión que con sus 290 metros de altura, tanto me impresionó hace casi treinta años; entonces no había subido a ninguna.    




He vuelto por Múnich en 2015, pero esta última visita os la mostraré en otra ocasión.

Y no penséis que hemos terminado con California, sólo necesito algo de tiempo.