Repaso
mi primera entrada de 2020 y constato lo que ya sabía, que no he podido visitar
todos esos lagos como era mi intención. Fue por culpa de esa Covid-19 que se
llevó por delante los sueños de todos, la salud de muchos y la vida de algunos.
A
veces no podemos controlar los elementos y las olas barren con fuerza nuestra
cubierta, pero seguimos siendo dueños de la dirección de nuestro barco siempre
que tengamos claro el destino. Quizás no podamos controlar el viento, pero sí
disponer las velas, frase que no es mía, por cierto, y que he copiado de un
estado de whatsapp.
Antes
o después, llegará la calma y los que se hayan preparado partirán con ventaja,
porque, lejos de consideraciones generales que no comparto y que parecen
enunciadas por el Gran Hermano de turno, sigo creyendo que cada uno se
construye su propio futuro, igual que hemos tenido que cuidarnos nosotros
mismos durante este periodo aciago. Ya que no vamos a salir mejores como
sociedad, hagámoslo al menos como individuos.
Porque
a pesar de las dificultades, he exprimido el 2020 y es lo que pienso seguir
haciendo este año que ahora comenzamos, independientemente de los virus y de
las vacunas apresuradas. Os deseo que alcancéis vuestras metas personales, pero,
sobre todo, que disfrutéis del camino.
PD
El año viene calentito. Aviso.