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miércoles, 3 de enero de 2024

Feliz Año Nuevo

Estrenamos un 2024 que os deseo muy feliz. Yo, por mi parte, y ya me conocéis, intentaré exprimirlo a tope y lo primero que pensamos hacer es continuar con nuestros viajes, recuperados después de tres años en pausa. Es una de las cosas que más echaba de menos, y la visita a Kenia refuerza esta idea. Por otra parte, seguiré conociendo Suiza, un país que no deja de sorprenderme a pesar de llevar aquí más de diez años.



En lo que respecta al blog, intentaré mantener el ritmo a pesar de que tengo que dedicar más horas y esfuerzo a mi trabajo que en años anteriores y eso me limita más de lo que quisiera. Habréis visto que publico más entradas relacionadas con la fauna y es que, aun gustándome casi todo, al final, ver animales es lo que más me llena, y la vida es demasiado corta como para desperdiciar un solo día.

Confío en que sigamos compartiendo muchas cosas y aprovecho para reiterar mi aprecio a todos los que pasáis por aquí. ¡Vamos allá!

viernes, 6 de enero de 2023

Feliz Año Nuevo

Termino y empiezo el año de la mejor de las maneras, con una parte de las personas que más quiero y con un par de los cientos de libros que moran en las estanterías de los pendientes.



Igual que cualquier día del año, tengo muchos planes en mente sin que pueda saber cuáles serán llevados a cabo y cuáles no. Ya me pasa en mis viajes, cuando a pesar de haber estudiado un mapa a conciencia termino yendo por una carretera diferente en la primera intersección. No sé dónde me llevará el 2023, pero estoy convencido de que le sacaré el mayor provecho posible, algo que también os deseo a vosotros.


Sigo atascado con los blogs, y no puedo visitaros ni publicar con la frecuencia que quisiera. Seguramente leeré menos libros de los que me gustaría, aunque, eso sí, confío en ir retomando los viajes que pospuse durante estos años. El tiempo lo dirá.

viernes, 1 de enero de 2021

Año Nuevo

Repaso mi primera entrada de 2020 y constato lo que ya sabía, que no he podido visitar todos esos lagos como era mi intención. Fue por culpa de esa Covid-19 que se llevó por delante los sueños de todos, la salud de muchos y la vida de algunos.




A veces no podemos controlar los elementos y las olas barren con fuerza nuestra cubierta, pero seguimos siendo dueños de la dirección de nuestro barco siempre que tengamos claro el destino. Quizás no podamos controlar el viento, pero sí disponer las velas, frase que no es mía, por cierto, y que he copiado de un estado de whatsapp.




Antes o después, llegará la calma y los que se hayan preparado partirán con ventaja, porque, lejos de consideraciones generales que no comparto y que parecen enunciadas por el Gran Hermano de turno, sigo creyendo que cada uno se construye su propio futuro, igual que hemos tenido que cuidarnos nosotros mismos durante este periodo aciago. Ya que no vamos a salir mejores como sociedad, hagámoslo al menos como individuos.



 

Porque a pesar de las dificultades, he exprimido el 2020 y es lo que pienso seguir haciendo este año que ahora comenzamos, independientemente de los virus y de las vacunas apresuradas. Os deseo que alcancéis vuestras metas personales, pero, sobre todo, que disfrutéis del camino.

PD El año viene calentito. Aviso.

miércoles, 1 de enero de 2020

Año Nuevo

El año 2000 parecía quedar muy lejos no hace tanto, pero lo cierto es que hemos consumido, como quien no quiere la cosa, las primeras dos décadas del siglo XXI. ¿Alguien puede creerlo?


Os deseo un 2020 muy feliz en el que se cumplan vuestros deseos y alguna cosa más en la que ni siquiera hayáis pensado. Yo, por mi parte, vuelvo al frío, pero también a los paisajes de montañas nevadas y lagos de aguas cristalinas.


Gracias a todos los que pasáis a verme por aquí.

martes, 1 de enero de 2019

Empezamos año

Desconozco si tengo un gen de más o si por el contrario se olvidaron de ponerme alguno, pero mi capacidad para ilusionarme no es normal. Amanecí en Nariobi, el verano pasado, con una mente abierta y vacía de experiencias, dispuesto a ir llenándola a grandes tragos aun a riesgo de atragantarme.

Fue entonces, veinticuatro horas después de haber echado la llave a la puerta de mi apartamento en Suiza, cuando sentí que comenzaba de verdad el viaje. Entré en un aeropuerto minúsculo, cuyo control de seguridad habría cabido en una habitación estándar de hotel. En realidad, todo él era de juguete, contenido en estas dos fotos que os muestro.



Los pasajeros de los distintos vuelos iban llegando mientras me preguntaba cuál sería mi avión. Cuando supe que éramos siete, supuse que no sería ninguna de las aeronaves que había entrevisto tras el cristal, sino otra mucho más pequeña.

Fui el primero en subir y me apresuré a tomar asiento junto a los pilotos, para poder grabar algún vídeo del despegue y del aterrizaje. Detrás de mí, un par de británicos preocupados por las posibles turbulencias, me preguntaron si había volado alguna vez en un aparato parecido.


Sí, les dije. De hecho, éste me parecía bastante grande. Y es aquí donde entra en juego esa cadena diferente de ADN a la que me refería al principio, porque donde algunos ven peligro o motivo de preocupación, yo solo atisbo aventura de la buena.



El vuelo, con escala en alguna pista de tierra perdida en la inmensidad de África, fue muy tranquilo, sin las temidas turbulencias, mientras sobrevolábamos un paisaje nuevo, desconocido y atrayente. Imaginaba qué animales había allí abajo, aguardando a que aterrizara para cruzar nuestros caminos. Pensé en los baches y las nubes de polvo que me esperaban; y sonreí.



Todo este rollo para contaros que no sé qué me tiene preparado este 2019 que ahora comienza. Es algo que iré descubriendo día a día, sin prisa y sobre la marcha, pero me siento como en ese avión pequeño que está a punto de despegar, y me embarga la emoción. No puedo, ni quiero, evitarlo. Se llama ilusión, y forma parte de mi vida.

lunes, 1 de enero de 2018

Empezamos año

Ya sabéis que no miro el calendario para hacer balance en fechas señaladas, como tampoco me engaño con metas que no van a cumplirse. Cualquier momento es bueno para reflexionar sobre el pasado y el futuro sin que nadie tenga que recordárnoslo.


Pero claro, es uno de enero y es difícil sustraerse a esos buenos propósitos que de repente nos invaden a todos, tan precarios y pasajeros como un cometa que nos visita venido de lejos y pronto pasa de largo sin saludar siquiera.

Así pues, empezamos otra vez, y dejamos atrás un 2017 que se me escurrió entre los dedos antes de que pudiera agarrarlo. Fue un buen año en lo personal, de sueños cumplidos y momentos imperdibles. Solo puedo estar agradecido por gozar de buena salud y por estar tan bien acompañado por familiares y amigos. Me considero un privilegiado, siempre lo he dicho, y lo reitero.

Como la felicidad no suele venir envuelta en papel de regalo, sino que hay que ganársela día a día, enfrento el 2018 con ilusión y nuevos retos, sin saber cuáles se cumplirán ni cuantos quedarán apartados por el camino, ignorante de lo que me depararán los próximos meses, pero convencido de que sea lo que sea, lo viviré plenamente.

Todo ello sin olvidar daros las gracias, una vez más, por pasar por aquí, compartiendo vuestro cariño y vuestras opiniones.


Solo me resta, entonces, desearos lo mejor para este 2018 que recién estrenamos.

domingo, 1 de enero de 2017

Estrenamos año

Feliz 2017 a todos los que pasáis por aquí. Espero que tengamos un año estupendo. Como no podía ser de otra forma, lo empiezo cargado de ilusión, con muchas ganas de seguir compartiendo experiencias.

Ya tengo escritas algunas de las entradas, porque no doy abasto con el blog y voy siempre con retraso. Otras, irán viniendo sobre la marcha, dependiendo de lo que nos depare el 2017, pero siempre a trancas y barrancas.

Ya lo dijo (supuestamente) John Lennon: La vida es aquello que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. Y yo no me la quiero perder.


Os dejo una foto con el símbolo de la longevidad.