El Bossard Arena es el estadio de hockey sobre hielo de Zug, y yo vivo a unos diez minutos caminando de allí.
Llevaba ya muchos años queriendo asistir a uno de los partidos, sin importarme cuál fuese, y por fin, en septiembre de 2021 pude acercarme y ver uno. La verdad es que la cosa tiene delito, porque mi empresa es uno de los patrocinadores y te dan entradas gratis si las pides con la suficiente antelación, pero por un motivo u otro, lo pospuse demasiado.
Había mucho ambiente, con una aplastante mayoría de gente joven en las gradas que no paraba de animar. Fue muy divertido, no solo por la alternancia en el marcador, sino porque terminamos ganando en la prórroga al equipo de Ginebra, por lo que pude tomar el pelo a mis amigos de la Suiza francesa.
El equipo de Zug no es gran cosa, aunque han conseguido ganar la liga dos años consecutivos, con celebraciones por todo lo alto. Eso sí, después de 23 largos años.
Lo más curioso es que nadie, absolutamente nadie, llevaba mascarilla. Y es que ya se sabe que los suizos son una raza superior a la que no le afecta la Covid. Eso sí, a la salida, había una ristra de autobuses públicos para llevar a los aficionados a sus casas. Así es Suiza, el país de la organización en el que el Gobierno hace lo que piden sus ciudadanos.
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