miércoles, 31 de agosto de 2022

De vuelta

Hace ya bastantes años, cuando era joven y empezaba en este trabajo en el que pronto cumpliré 27 años, mis amigos se sorprendían de que me llevara el ordenador durante las vacaciones; de que respondiera llamadas mientras ellos visitaban algún monumento o recorrían una senda interesante. Fueron muchos los días de fiesta que pasé en la oficina porque el mercado de referencia estaba abierto y alguien tenía que quedarse al pie del cañón. A ello hay que sumar algún fin de semana que otro; no demasiados, la verdad sea dicha, que en eso otros amigos han pringado más.

No lo hacía por gusto, pero sentía que era lo que tocaba, y lo cierto es que no me arrepiento en absoluto, porque ha sido un estilo de vida elegido, no impuesto, y solo por ello ya me considero un privilegiado.


Esos sacrificios, porque en esta vida nada es gratis, me han permitido desarrollar una buena carrera profesional, conocer otros países y hacer amigos de por vida, pero reconozco que también estoy pagando un precio que no todos están dispuestos a asumir.

Pues bien, después de la pandemia, me ha tocado, una vez más, orillar el coche en un área de descanso, remangarme y hacer lo imposible por adaptarme a los nuevos tiempos. Como avisé, están siendo unos meses duros, pero confío en que, como en el pasado, merezcan la pena.

No las tengo todas conmigo, porque queda mucho que remar, pero parece que podré volver a ese mundo bloguero que tanto he echado de menos. Al menos lo voy a intentar.

martes, 31 de agosto de 2021

Una explicación

Os pido disculpas por haber abandonado el blog sin avisar cuando suelo publicar con la precisión de un reloj suizo. Aunque las entradas están escritas desde hace mucho tiempo, entiendo este mundo como una relación biunívoca en el que visitas y comentarios se entrecruzan cabalgando las olas del interés mutuo.



No es, entonces, por falta de material o de ideas, sino por un repentino exceso de trabajo que me ata a las pantallas de un ordenador más tiempo del que me gustaría, lo que me impele a buscar mis ratos de ocio en otras partes alejadas de los pixeles.



Las semanas pasan sin que, de momento, vea un final, porque se avecina un otoño calentito que puede extenderse al primer trimestre de 2022, pero lo cierto es que os echo de menos y confío en regresar lo antes posible. El cuándo es algo que desconozco, por lo que prefiero dejaros avisados para justificar mi ausencia.


Sed buenos, que de ser malo ya me encargo yo.

lunes, 31 de mayo de 2021

Palacio de Ambras I – El edificio

Cuando llegamos la tarde anterior, faltaba apenas media hora para el cierre, cosa que nos advirtieron muy oportunamente, porque en este castillo hay mucho, pero mucho que ver. De modo que lo dejamos para el último día.




Fuimos los primeros en entrar, una suerte para los que nos gusta hacer fotos sin gente, aunque como estábamos en mitad del verano de la pandemia apenas éramos un puñado de turistas.





De esta forma, nos dimos de bruces con esta inmensa sala, llamada española, y que tiene 45 metros de largo.




Fue construida entre 1569 y 1572, y alberga 27 retratos de soberanos del Tirol, pintados por Giovanni Battista Fontana, que están acompañados por escenas mitológicas y alegóricas.





Las puertas, muy decoradas, se las debemos a Conrad Gottfried, quien también se encargó del techo.  Por desgracia, la sala fue gravemente dañada por la humedad, por lo que hubo de ser restaurada en 1878-1880.





El patio del castillo superior fue decorado en grisalla entre 1564 y 1567 y se encuentra entre los frescos mejor conservados del siglo XVI. Encontramos representaciones de musas, virtudes, héroes y heroínas, pero la misión principal era unificar las irregularidades arquitectónicas debidas al desnivel del terreno.






En casi soledad, vamos atravesando estancias en las que abundan los frescos y la madera, pero que nos sorprenden por la cantidad de baños que vamos encontrando. Son diferentes, pero usan la técnica de calentar el agua con piedras puestas al fuego.







También abundan las estufas, siempre presentes en este tipo de edificios.





La capilla de san Nicolás, orientada al este, fue consagrada en 1330 y es de planta cuadrada. Aunque los muros exteriores de la nave y los cimientos son de la época medieval esta parte del edificio ha sufrido numerosas reconstrucciones hasta llegar a una decoración propia del siglo XVI.









Hoy lo dejamos aquí, otro día seguimos.